¿Un nuevo Medio Oriente en 2014?

11/08/2014

Por Diego Solís*

Combatientes Pershmerga Kurdos. Fotografía de Sebastiano Tomada – Getty Images. Obtenida de la revista Time.

En 1916, Sir Mark Sykes y François George-Picot repartieron el Medio Oriente en zonas de influencia tras prever el desmembramiento del ya moribundo Imperio Otomano. Países como Turquía, Líbano, Siria e Irak son tan sólo unos cuantos Estados artificiales consecuencia de la Primera Guerra Mundial.

Cien años después y cerca de las conmemoraciones de la Gran Guerra, el mapa que trazaron esta pareja de diplomáticos europeos sufrirá nuevos cambios: la lucha étnica entre suníes y chiíes por hacerse del poder en la región, más el fortalecimiento de células terroristas y grupos armados amenaza el desmembramiento de Irak y con desestabilizar más la guerra civil en Siria.

La prensa internacional ha comenzado a hablar ya de un posible “Kurdistán iraquí”. Un Kurdistán que comenzará a existir como nación independiente en la medida de que premie la unidad étnica en Irak.

Sin embargo, dicho Kurdistán iraquí ya ha existido desde hace décadas, incluso antes de la caída del régimen de Sadam Husein. Cabe mencionar que los kurdos sufrieron de persecución y fueron masacrados por el régimen de Husein por tratarse de una minoría étnica.

Hoy en día, los kurdos son una población de cerca de 30 millones de personas, dispersos entre Turquía, Siria, Irak e Irán; y buscan a toda costa su independencia del convaleciente Estado iraquí gracias al referéndum que planea realizar Masud Barzani, presidente de la región autónoma.

Ahora bien, desde finales de 2011, Irak dejó de ser noticia. El 18 de diciembre del mismo año, el último convoy del ejército estadounidense abandonó aquel país. Desde entonces, Irak se convirtió en una nación más inestable; más desastrosa. Ejemplo de ello es el actual conflicto que se ha desatado en los últimos meses y mismo que amenaza la supervivencia del Estado iraquí. Desde hace ya varias décadas, Irak permanece en constante conflicto interno: las tensiones sectarias han creado un vacío de poder entre suníes y chiíes. Vacío que han sabido aprovechar las minorías kurdas al norte de aquel país para lograr su secesión de Irak.

Miembros del Estado Islámico de Irak y el Levante. Imagen obtenida del portal de la cadena de noticias alemana Deutsche Welle.

Miembros del Estado Islámico de Irak y el Levante. Imagen obtenida del portal de la cadena de noticias alemana Deutsche Welle.

Actualmente el ex premier chiíta Nuri al-Maliki, quién fue reelegido en abril de este año y miembro del Partido Islámico Dawa, hizo frente al grupo sunita extremista del Estado Islámico de Irak y el Levante (EIIL), que opera en ambos lados de la frontera con Siria. Dicho grupo extremista apareció en 2003 tras la invasión de Estados Unidos y se desligó recientemente de Al Qaeda por considerarla demasiada moderada.

Si Al Qaeda es un grupo que opera a través del terrorismo, el EIIL es considerado como una milicia potencialmente peligrosa: lograron hacerse de Mosul, la segunda ciudad más importante de Irak, con el mínimo esfuerzo. La victoria sobre esta ciudad ha ocasionado, al menos, una oleada de 500 mil refugiados y amenaza con desestabilizar a toda la región.

Dicho grupo se ha hecho del control de la mayoría de las refinerías del país, incluyendo la más importante, la central eléctrica de Baiyi, y ha ocasionado el aumento de los precios del petróleo: el precio del crudo Brent ha aumentado hasta alcanzar los 115 dólares por barril, debido al temor por un posible recorte en el suministro desde Irak. Las principales firmas petroleras han comenzado a evacuar a su personal, ya que la escalada de violencia plantea un serio riesgo para los suministros. Por su parte, la mezcla mexicana aumentó 3 dólares superando así los 100 dólares precio por barril, lo cual le da un respiro momentáneo frente a las importantes pérdidas por la baja producción de crudo en nuestro país. Si el EIIL se hace de las importantes refinerías petroleros del sur del país, la lenta recuperación económica mundial estaría nuevamente en juego por la desestabilización del mercado energético.

La debilidad del Estado iraquí es evidente frente al posicionamiento del EIIL, quienes hasta el día de hoy se encuentran alrededor de 60 kilómetros de tomar Bagdad. Sin embargo, con el único afán de darle un respiro al gobierno, al-Maliki solicitó formalmente apoyo aéreo a Estados Unidos para detener el avance de la milicia, mismo que fue negado por Washington. A su vez, Washington ha enviado al Secretario de Estado John Kerry para mediar entre los principales líderes kurdos, suníes y chiíes para evitar la desfragmentación de Irak y el avance del EIIL.

Los kurdos, que hasta el momento han subsistido gracias a la exportación de petróleo a través de Turquía sin la aprobación de Irak, desean el reconocimiento de las zonas en disputa y la libre exportación de energéticos a otros países de la región. Empero, Bagdad se niega a compartir el poder político con los líderes kurdos del norte y con la minoría suní del oeste, lo cual crea el escenario perfecto para la secesión del país.

El Estado islámico de Irak y el Levante, EIIL, avanza sin fuerza que lo frene y la fundación de su califato islámico suní en la región puede ser una realidad si el ejecutivo iraquí no logra crear un gobierno de unidad que le permita gestionar la crisis y las divisiones sectarias.

Es así como realmente existe la posibilidad de presenciar un recrudecimiento de una lucha costosa y prolongada que se desarrolla en el Medio Oriente: las fronteras comienzan a desaparecer, mientras que grupos milicianos se fortalecen y debilitan a los Estados de la región y miles de ciudadanos inocentes se desplazan hacia otros países.

Es momento de que Estados Unidos reconozca la inevitabilidad del desmembramiento de Irak. Los ganadores de esta contienda no serán esta vez los ingleses y franceses. El nuevo escenario “Sykes-Picot” desdibujará antiguas líneas geopolíticas para establecer nuevas, y de las mismas emergerán los principales ganadores: por un lado los kurdos con su nuevo Estado, Irán se fortalecerá como potencia regional y sin duda un califato emergerá de las cenizas de Siria e Irak.

Pero también hay un ganador silencioso. Alguien cuyas aspiraciones políticas dependen de este escenario geopolítico: Recep Tayyip Erdogan. Turquía está interesada en la creación de una nueva nación que sirva de contención frente Siria e Irak, para evitar que las regiones turcas se contagien de este “resfriado” cambiante. Erdogan ha cambiado rápidamente su política hacia la minoría kurda porque quiere ganar popularidad entre dicha etnia que representará cerca del 20% del electorado en las próximas elecciones.

Al igual que en 1916, debemos comenzar a jugar e imaginarnos un nuevo Medio Oriente. Hace cien años la idea de un Kurdistán surgió para separar a Turquía y, ahora, el futuro de Kurdistán está en manos de Turquía. Vaya ironía…

 

*Diego Solís es egresado de la licenciatura en Relaciones Internacionales por el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO). Actualmente, es responsable de redes internacionales y cooperación internacional en el gobierno municipal de Zapopan, en Jalisco, México.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s