El FOBESII y los Intercambios Educativos entre México y Estados Unidos

“Diálogo con los Jóvenes” es un espacio en el que los jóvenes interesados en los temas internacionales pueden compartirnos sus experiencias y reflexiones. Si te interesa participar, te invitamos a estar atento a nuestras convocatorias.

13/06/14

Por Arturo Mendoza*

MX-US

Los presidentes de Estados Unidos y México, Barack Obama y Enrique Peña Nieto. Fotografía: Presidencia de la República.

En el marco de la reunión de alto nivel que sostuvieron los presidentes Enrique Peña Nieto y Barack Obama del 2 al 3 de mayo de 2013 en la Ciudad de México y a un año de haber sido anunciada la creación del Foro Bilateral Sobre Educación Superior, Innovación e Investigación (FOBESII),[1] cabe destacar su importancia de éste último en el impulso del entendimiento mutuo, la competitividad global y la proyección de un país con potencialidad económica, en desarrollo y que apuesta a la educación de su juventud. El FOBESII ha operado paralelamente y de forma complementaria a la iniciativa del gobierno estadounidense “La Fuerza de 100000 en las Américas”, cuya meta es incrementar el número de intercambios educativos entre Estados Unidos y los países latinoamericanos, así como caribeños, para el año 2020. Tan ambicioso objetivo de alcanzar flujos académicos de hasta cien mil estudiantes en ambos lados ha sido vigorosamente difundido por la administración del presidente Obama a través del excelente uso que el Departamento de Estado hace de las redes sociales y los medios digitales.[2] Sin duda, en el corto plazo, el FOBESII también deberá maximizar el uso de estos espacios para hacer llegar sus objetivos a un mayor número de potenciales beneficiarios y difundir los lineamientos específicos de los programas que de él emanen. El objetivo de este artículo es estudiar –a grandes rasgos– las metas del foro, así como reflexionar sobre sus posibles implicaciones en la relación bilateral, el entendimiento mutuo y la imagen de México en el exterior. Sin sobrevalorar sus impactos, éste es un instrumento de diplomacia pública que podría impulsar la presencia de México en el exterior y proyectarlo como un país con responsabilidad global de conformidad con los lineamientos del Plan Nacional de Desarrollo 2013-2018.

El FOBESII se fundamenta en la necesidad de ampliar los vínculos educativos entre México y Estados Unidos, de tal manera que correspondan a la profundidad de sus lazos económicos y sociales. El Grupo de Consulta Mexicano del FOBESII –presidido por la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), la Secretaría de Educación Pública (SEP) y el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT)– está constituido por 35 instituciones de diversos sectores que, divididas en ocho grupos de trabajo, han presentado Proyecta 100,000. Esta es la propuesta del grupo mexicano del FOBESII, la cual busca “promover la movilidad de estudiantes, investigadores y académicos entre México y Estados Unidos, la generación de conocimiento y la innovación, así como recomendaciones para crear las políticas públicas y condiciones para lograrlo.”[3] Para 2018, Proyecta 100,000 se propone incrementar a cien mil el número de estudiantes mexicanos en Estados Unidos y, respectivamente, a 50,000 el de estadounidenses en México. De la misma manera, el FOBESII busca fomentar el entendimiento mutuo, crear una fuerza laboral del siglo XXI que forje una región próspera, entre otras metas. El objetivo de este artículo es visualizar, a grandes rasgos, las metas del foro, sus alcances y sus retos. Para mayor consulta sobre los proyectos específicos de la propuesta mexicana, el lector puede revisar el documento completo –editado por el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, AC (FCCyT) y UNIVERSIA– que la SRE ha publicado en su página web.

A cuatro años de distancia es prematuro evaluar los beneficios y resultados del proyecto, sin embargo, la dimensión de su alcance es de profundo significado para ambos países. Después de la distintiva “guerra contra las drogas” que prendió focos de violencia en distintas regiones del país durante el sexenio del ex presidente Felipe Calderón, la importancia de la educación y la cultura como instrumentos en aras del mejoramiento de la imagen de México en el exterior no podría ser mayor. Por experiencia propia, uno de los mayores retos que enfrentamos es la persistente percepción de inseguridad en México que impacta en la atracción de ciudadanos estadounidenses –así como de otras nacionalidades– dispuestos a estudiar y desarrollar proyectos de investigación en el país. Estoy convencido que para alcanzar la meta del FOBESII, Proyecta 100,000 debe ser acompañada de estrategias que mejoren la imagen de México en el exterior a través de los mismos flujos académicos que promueve. Es decir, que la misma esencia del intercambio educativo y cultural se convierta en el catalizador del turismo, el crecimiento económico y el entendimiento mutuo. Gradualmente, los reflectores que ocuparon la Iniciativa Mérida y la desconfianza bilateral en el sexenio pasado serán redirigidos a intereses estructurales de mayor alcance.

Recientemente, varios académicos y líderes de opinión han enfatizado la importancia de mejorar la imagen de México en el exterior. Recuperando conceptos y teorías de las relaciones internacionales expuestas por Joseph Nye Jr. y Simon Anholt, aquéllos han presentado una serie de propuestas novedosas entre las que destacanla creación de un instituto que difunda la cultura mexicana y la enseñanza del español, el establecimiento de un canal internacional de México, la promoción del deporte, la ciencia y la tecnología por medio de programas específicos, entre otras.[4] Personalmente, considero que, si bien son iniciativas de profunda relevancia, el gobierno mexicano debe maximizar los beneficios de los intercambios educativos e involucrar a sus beneficiarios en la promoción de México en el exterior. No sólo se trata de catapultar la inversión que México planea hacer a través de la formación de recursos humanos, sino que también evitaría la “burocratización” del fomento cultural y turístico en el exterior y podría optimizar la asignación de recursos para tales efectos. Bien lo dijo Rafael Tovar y de Teresa, titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), en entrevista para la Revista Mexicana de Política Exterior: “Sería bueno pensar en si cambiamos de paradigmas en algunos casos, por ejemplo, si resulta mejor que en lugar de que exista un centro cultural de México en una ciudad extranjera que va a absorber todos los gastos, nos movemos hacia la creación de un instituto cultural virtual.”[5]

En este mismo sentido, la Embajada de Estados Unidos en México cuenta con el proyecto de Esquinas Franklin, que son albergadas por bibliotecas públicas e instituciones educativas y culturales a lo ancho del territorio nacional y que proveen información sobre la cultura, política y vida estadounidenses.[6] En marzo de 2014, la Esquina Benjamín Franklin en Tuxtla Gutiérrez cumplió su tercer aniversario al servicio del entendimiento bilateral y la cultura. El Embajador Anthony Wayne la describió: “(…) [es] más que una pequeña biblioteca [es como] una ventana de nuevas oportunidades y un salón para una comprensión más profunda de muchos lazos que unen a México y a los Estados Unidos.”[7] En vez de edificar institutos que vendrían acompañados de diversos gastos, valdría la pena centralizar los esfuerzos en plataformas de promoción digitales y en el montaje de “Esquinas Vasconcelos” en puntos estratégicos de la Unión Americana donde no exista presencia consular o, en su caso, que la fortalezca, y que sean albergadas por instituciones académicas y culturales y administradas, en su mayoría, por estudiantes mexicanos de intercambio que simultáneamente fungen como embajadores de México en el exterior. ¿Qué mejor portavoz de la cultura, política y vida mexicanas que un estudiante de intercambio, cuya estancia es financiada, en parte o en su totalidad, por el Estado mexicano? De la misma manera en que las giras del Ballet Folklórico de México alrededor del mundo despiertan el interés por la cultura y la sociedad mexicanas, los beneficiarios de un intercambio educativo pueden exponer distintas caras de México que trasciendan la violencia, la desconfianza y la retórica. Representaría, sin lugar a duda, un notable ejercicio de diplomacia pública.

Por otra parte, los claroscuros de los intercambios educativos entre México y Estados Unidos provienen de un análisis cuidadoso de las cifras disponibles y de las acciones que ambos gobiernos han decidido emprender con relación al tema. En términos generales, de acuerdo con el más reciente estudio del Instituto de Educación Internacional (IIE por sus siglas en inglés), en el periodo académico 2012-2013 el número de estudiantes mexicanos en Estados Unidos representó el 1.7% del total de estudiantes extranjeros en aquel país. Esta cifra se encuentra por debajo de economías emergentes tales como China, India y Corea del Sur que ocuparon los tres primeros lugares de origen respectivamente. Asimismo, mientras el flujo de estudiantes vietnamitas a Estados Unidos creció en un 3.4% respecto al periodo académico anterior, el mexicano lo hizo en 2.2%. Cuantitativamente, los estudiantes mexicanos mantienen un porcentaje significativo respecto al total aunque, en consideración de su vecindad y estrecha relación económica con Estados Unidos, se aleja exponencialmente de países con potencialidad económica en el continente asiático.[8] En contraparte, los destinos europeos y asiáticos son preferidos por los estudiantes estadounidenses y tan sólo un 1.3% de los 283,332 estudiantes contabilizados en el periodo académico 2011-2012 eligieron a México como país anfitrión para una estancia académica o profesional en el exterior. Esto representó un decrecimiento del 8.4% respecto al periodo anterior y colocó a México por debajo de otros destinos latinoamericanos tales como Brasil, Argentina y Costa Rica en orden ascendente. De acuerdo con la SRE, anualmente, México envía 14,000 estudiantes a Estados Unidos. Respectivamente, recibe cerca de 4,000 estudiantes estadounidenses. Ambos flujos distan de alcanzar cifras que correspondan al dinamismo de la relación económica entre ambas naciones y que se aproximen, por ejemplo, a los 72 mil estudiantes que Corea del Sur envía anualmente a Estados Unidos.[9] Sin duda, Proyecta 100,000 abre camino para incrementar la cantidad y calidad de los intercambios educativos entre México y Estados Unidos para que estos correspondan a la solidez de los lazos económicos y promuevan el entendimiento mutuo.

Con relación a los recursos que los gobiernos asignan a los intercambios educativos también prevalecen claroscuros que es menester señalar. Tomando como ejemplo las contribuciones de los gobiernos extranjeros al Programa Fulbright –bandera del intercambio educativo entre Estados Unidos y el resto del mundo desde hace poco más de sesenta años– para el año fiscal 2011-2012, el gobierno mexicano destinó cerca de 2,002,300 dólares. En comparación con las contribuciones de otros Estados latinoamericanos, esto representó 376% menos que la inversión chilena, fue 216% inferior a las contribuciones de Brasil y 162% inferior al monto destinado por el gobierno colombiano para el Programa Fulbright. Si bien a esto deben sumarse las contribuciones del gobierno estadounidense y el sector privado, ofrece un sólido panorama de la fuerte inversión que diversas economías emergentes en el continente americano han hecho para el desarrollo satisfactorio del programa educativo antes mencionado y que no poseen la misma relación económica, interdependiente y dinámica, que la existente entre México y Estados Unidos. Asimismo, economías asiáticas en crecimiento acelerado han incrementando los recursos que destinan al programa. Tan sólo India y Corea del Sur invirtieron 67% y, respectivamente, 171% más que México para el mismo año fiscal.[10] Por otra parte, la propuesta presupuestal para el año 2015 de la administración demócrata en Estados Unidos contempla un recorte de poco más del 13% al Programa Fulbright. Si bien proponen destinar 30 millones de dólares a iniciativas que fomenten el liderazgo juvenil en comunidades africanas y asiáticas vulnerables, este recorte histórico al programa impactará indiscutiblemente en su cantidad de beneficiarios y en las oportunidades que anualmente provee. A la fecha, la iniciativa Save Fulbright, liderada por un grupo de exbecarios y que pretende sensibilizar a sus representantes en el Congreso sobre la importancia de mantener el presupuesto que tradicionalmente se destina al Programa Fulbright, ha recabado 23,506 firmas.[11] En suma, se observa una vigorosa promoción de los intercambios educativos entre México y Estados Unidos en el marco de las iniciativas que ambas administraciones han decidido emprender, que no necesariamente se ha visto acompañada de incrementos exponenciales en el presupuesto asignado a programas que, históricamente, han demostrado ser un puente de entendimiento y conocimiento transfronterizo. Cabrá observar si se avecina el surgimiento de nuevos programas e iniciativas que permitan alcanzar tan ambiciosas cifras en el transcurso de los próximos años y que, a su vez, provean oportunidades que trasciendan su peso cuantitativo.

En conclusión, cabe destacar que el FOBESII podría ser el acompañante predilecto del espíritu reformista que ha caracterizado al comienzo de la presente administración mexicana. El foro ha identificado diversos retos, tales como las alertas de viaje a México emitidas por el Departamento de Estado, el dominio del idioma inglés, los trámites migratorios, las fuentes de financiamiento, entre otros, los cuales impactan en el número de estudiantes que anualmente deciden emprender proyectos académicos en Estados Unidos y México, respectivamente. Para que el proyecto logre profundizar sus alcances, cabe suponer que Proyecta 100,000 irá matizando en el transcurso de los próximos años la estructura de sus propuestas y los fondos que planea asignarles. Asimismo, el presente artículo recomienda: (1) la utilización de los medios digitales y la diplomacia 2.0 para difundir los objetivos del FOBESII, (2) programas cortos que le apuesten al retorno de los beneficiarios pero que, a su vez, no impacten negativamente en su calidad, (3) la transparencia del presupuesto que se destina específicamente a cada programa y la lista de patrocinadores, (4) la expansión de este proyecto a países, especialmente los centroamericanos, con los que México tenga una asociación estratégica y (5) maximizar la formación de los mexicanos en Estados Unidos y hacerlos partícipes de proyectos de diplomacia pública que difundan la cultura mexicana, sus oportunidades académicas así como su atractivo turístico.

El Secretario de Estado estadounidense, John Kerry, y el Canciller mexicano José Antonio Meade lanzaron oficialmente el FOBESII el 21 de mayo de 2014.[12] El foro cuenta con proyectos que apuestan al incremento de competencias en el idioma inglés en México, a la creación de portales de movilidad México-Estados Unidos y viceversa, a la vinculación interinstitucional, a la creación de centros binacionales de innovación, al desarrollo de un consorcio binacional de investigación, entre muchos otros. Sin embargo, tal y como lo expone el Cónsul General de México en San Francisco en entrevista para Int’l, el Blog del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (COMEXI): “(…) no se trata sólo de llenar la cifra. Estamos hablando de una estrategia de política de Estado que necesita plantearse ¿Qué tipo de estudiantes se requiere? ¿De qué nivel? No es lo mismo enviar a personas a estudiar historia que una ingeniería.”[13] Sin duda, el 2014 será un año de definición crucial para el FOBESII.

 

[1] Presidencia de la República, Declaración Conjunta México-Estados Unidos, disponible en: http://goo.gl/3wYs2d (consulta: 15 de abril de 2014).

[2] Para mayor información sobre la “Diplomacia 2.0” en México véase: Genaro Lozano, “La Reinvención de México en la Era Digital,” en Guadalupe González y Olga Pellicer (coords.), La Política Exterior de México: Metas y obstáculos, ITAM/siglo xxi, 2013, México, pp. 51-66.

[3] FOBESII, Proyecta 100,000, disponible en: http://goo.gl/Ka2QWI (consulta: 15 de abril de 2014).

[4] Para mayor información véase: Leonardo Curzio, “La Imagen de México,” en Guadalupe González y Olga Pellicer (coords.), La Política Exterior de México: Metas y obstáculos, ITAM/siglo xxi, 2013, México, pp. 27-50.

[5] Revista Mexicana de Política Exterior, México y la proyección de una imagen en el exterior por medio de la cultura, disponible en: http://www.sre.gob.mx/revistadigital/images/stories/numeros/n96/tovar.pdf (consulta: 16 de abril de 2014).

[6] Actualmente existen dos Esquinas Franklin en los estados de Chihuahua y Chiapas, respectivamente. Se ubican en localizaciones donde no existe presencia consular estadounidense y entre sus objetivos destacan: (1) promover la enseñanza del inglés, (2) coordinar eventos culturales, (3) proveer información y (4) promover los intercambios educativos a través de las redes de EducationUSA y ex-becarios que hayan pertenecido a un programa financiado en su totalidad, o parcialmente, por el gobierno de Estados Unidos.

[7] Embajada de Estados Unidos en México, Embajador Wayne viaja a Chiapas para promover Lazos Personales, Ambientales y Educativos, disponible en: http://goo.gl/CC3yTj (consulta: 16 de abril de 2014).

[8] Institute of International Education, Open Doors 2013, disponible en: http://goo.gl/HYQmdP (consulta: 16 de abril de 2014).

[9] SRE, Hacia Una Región del Conocimiento: FOBESII, disponible en: http://goo.gl/UMq0L1 (consulta: 16 de abril de 2014).

[10] J. William Fulbright Foreign Scholarship Board (FFSB), Annual Report 2011-2012, disponible en: http://eca.state.gov/files/bureau/2011-2012_ffsb_annual_report.pdf (consulta: 21 de abril de 2014).

[11] Información actualizada al 23 de abril de 2014. Para mayor información sobre la iniciativa, véase: http://www.savefulbright.org/

[12] SRE, México y Estados Unidos Avanzan en Cooperación Educativa, disponible en: http://saladeprensa.sre.gob.mx/index.php/es/comunicados/4007-157 (consulta: 29 de abril de 2014).

[13] Para mayor información véase: http://goo.gl/gHUY03

 

*Arturo Mendoza administra los programas Fulbright-García Robles para estudiantes estadounidenses en la Comisión México-Estados Unidos para el Intercambio Educativo y Cultural (COMEXUS). Es Licenciado en Relaciones Internacionales con honores por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM). Trabajó en los Departamentos académicos de Estudios Internacionales y Economía como asistente de investigación y enseñanza, respectivamente. Twitter: @a_mendozam

La opinión expresada es exclusivamente del autor y no refleja la opinión institucional del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales o su Programa de Jóvenes

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