La política exterior de Obama: ¿visión de largo plazo y liderazgo compartido?

21/04/2014

Por Francisco E. Campos Ortiz *

John Kerry

John Kerry, Secretario de Estado de Estados Unidos. Fuente: Voice of America English News

La más reciente comparecencia del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, ante el Comité de Relaciones Exteriores reiteró, para algunos, que la política exterior del presidente Obama ha sido débil, sobre todo a la luz de la respuesta a las crisis en Siria y Ucrania, la disposición a hacer concesiones a Irán y la aparente indiferencia frente al deterioro de la democracia en Venezuela. Sin embargo, más allá de ese análisis, y tomando como referencia las propias declaraciones del secretario Kerry, este episodio parece reiterar lo que Joseph S. Nye ha llamado la “paradoja en la política exterior de Estados Unidos” (Nye 2003). Bajo ese argumento, Estados Unidos es aún una potencia indispensable con un poder –político, económico, cultural, social– incomparable; no obstante, en el escenario internacional del siglo XXI, Estados Unidos ya no puede actuar por sí solo, sobre todo dada la magnitud y naturaleza de las crisis internacionales contemporáneas.

El motivo de la presencia de Kerry en el Senado de Estados Unidos fue la discusión del presupuesto del Departamento de Estado para el año fiscal 2015. El secretario solicitó al Congreso $40.3 mil millones de dólares, más $5.9 mil millones de dólares adicionales para posibles contingencias en las operaciones internacionales del Departamento de Estado, lo que acumula un total 3% menor que el año fiscal anterior. Poniendo estas cifras en perspectiva, el presupuesto presentado implica que de cada dólar que el ciudadano promedio de Estados Unidos pague de impuestos, un centavo se destinaría a las funciones del Departamento de Estado.

Más allá de las discusiones sobre el presupuesto, la sesión se caracterizó por la ferviente crítica de los senadores hacia la política exterior del presidente Obama, sobre todo por considerar que ha sido débil. La participación del senador John McCain (R-AZ) sentó el tono de la sesión, criticando abiertamente las posturas de la administración Obama que, en su opinión, ha “fallado gravemente” en el manejo de la política exterior de Estados Unidos. El panorama esbozado por McCain distó de ser optimista, presagiando el fracaso de las negociaciones entre Israel y Palestina, las pláticas con Irán y el proceso de pacificación en Siria. El senador James E. Risch (R-ID) secundó esa postura, llegando a afirmar que la política exterior de Estados Unidos “está fuera de control”.

Por su parte, el secretario Kerry dejó entrever que se concentra en los resultados de largo plazo, en una visión histórica de longue durée. En defensa de los lentos avances en el proceso diplomático para poner fin a la guerra civil en Siria, el secretario de Estado recordó a los miembros del Comité de Relaciones Exteriores del Senado que las negociaciones de paz en la guerra de Vietnam –que tuvieron lugar, interrumpidamente, entre 1964 y 1973– fueron lentas y tortuosas. Kerry afirmó que su principal objetivo en la promoción de las conferencias de paz en Ginebra, pensadas para poner fin al conflicto en Siria, ha sido cimentar un camino político sólido para concluir una crisis que, en sus palabras, “no tiene solución militar”. Frente al escenario actual, el secretario consideró que podrán pasar uno o dos años más antes de que el proceso de paz en Siria pueda dar frutos.

La respuesta de los senadores a la visión deKerry no fue nada positiva. El énfasis de los miembros del comité fue puesto en las 150, 000 víctimas que ha causado la guerra civil en Siria y en el uso de armas químicas, pero sobre todo en lo que consideran una torpe reacción a los acontecimientos mencionados. En realidad, las críticas a una supuesta política exterior débil del presidente Barack Obama fueron una constante a lo largo de la sesión. Tal caracterización de la política exterior se utilizó lo mismo al analizar el caso de Siria que aquellos de Ucrania, Irán y Venezuela.

Las alusiones históricas del secretario de Estado se prolongaron, siendo también aplicadas al escenario en Ucrania. En ese sentido, enfatizó la importancia de que Estados Unidos y Rusia mantengan los canales de negociación y diálogo abiertos, tal como sucediera incluso durante los periodos más álgidos de la Guerra Fría. Kerry matizó su postura, que rápidamente fue criticada por ser demasiado conciliadora, asegurando a los miembros del comité –en un paralelo histórico más– que el gobierno de Estados Unidos hará frente al comportamiento “del siglo XIX” de Rusia con “herramientas del siglo XXI”. Esta afirmación fue una defensa a la decisión del presidente Obama de imponer sanciones económicas a algunos personajes cercanos al presidente Putin y, potencialmente, a sectores estratégicos de la economía rusa. Los senadores se mostraron escépticos y poco complacidos por los posibles resultados de dichas medidas.

El clima de crítica, ya previsto con anticipación, no cesó al discutirse las pláticas del P5+1 con Irán en relación a su programa nuclear. Para los senadores, el avance de las negociaciones ha sido poco esperanzador, con apenas dos meses restantes antes de que se cumpla el plazo acordado. En ese sentido, el presidente del Comité de Relaciones Exteriores, el senador Menendez, fue muy enfático al comunicar que una simple extensión de las negociaciones (es decir, sin que se alcance algún acuerdo preliminar) más allá de los seis meses previstos no sería bien vista. Además, el senador aseguró que, en caso de lograrse un acuerdo, esperaría que la reducción de sanciones sea presentada al Senado de Estados Unidos para su discusión y potencial aprobación, lo que arroja una sombra aún mayor sobre el desenlace de las negociaciones.

Pese a todo, Kerry no cedió ante la presión de los senadores, defendiendo –como era de esperar– en todo momento la postura de la administración Obama. Por lo demás, destaca que en sus alegatos asomó una sutil referencia al unilateralismo de la administración del otrora presidente George W. Bush. El secretario de Estado aludió al hecho de que antes de entrar en cualquier conflicto –especialmente, en su visión, con Irán– es indispensable que el gobierno estadunidense se asegure de que se han explorado todas las posibilidades diplomáticas. Este argumento no fue contrariado por los miembros del comité, quienes se limitaron a reforzar su postura en cuanto a la necesidad de acciones que produzcan resultados, más allá de la retórica.

Finalmente, como demuestra el diálogo entre el secretario Kerry y lo senadores, la limitada disposición para incurrir en mayores responsabilidades internacionales robustece el argumento de que la nueva visión geoestratégica estadunidense favorece un liderazgo compartido en donde Estados Unidos funja como primus inter pares. Lo anterior pone en evidencia, como se ha mencionado, la actual paradoja de la política exterior de Estados Unidos. Como bien diría el propio Kerry: “Estados Unidos tiene poder, un gran poder, pero no necesariamente puede dictar cada desenlace en la forma en que lo desea, particularmente en este mundo en el que existen otras potencias en ascenso”. Si bien la población estadunidense continúa apoyando la participación internacional de Estados Unidos, la percepción dominante considera que ese país se ha responsabilizado por más de lo que le corresponde en lo que respecta a la carga de mantener el orden internacional (Skidmore 2012:55).

Con todo, cabe ser cauto y evitar confundir la disposición de Estados Unidos –en aquellos casos en que así le sea conveniente– de actuar colectivamenteen defensa de su interés nacional, con un creciente aislacionismo. Esto cobra mayor importancia al considerar que, en el largo plazo, es muy probable que la política exterior del presidente Obama sea apreciada como una de transición (quizá, en alusión a uno de los términos acuñados por la administración Obama, un “pivote”) hacia un nuevo periodo en la política exterior de Estados Unidos, en especial tras las inusitadas conmociones experimentadas en ese país con el avenimiento del siglo XXI.

 

Fuentes

Nye, Joseph S. The Paradox of American Power. Nueva York: Oxford University Press, 2003.

Prioridades de seguridad nacional y política exterior para el presupuesto de asuntos internacionales del año fiscal 2015: audiencia pública ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos, 113º Congreso (2014) (testimonio de John Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos).

Skidmore, David. “The Obama Presidency and US Foreign Policy: Where’s the Multilateralism?” International Studies Perspectives 13, no. 1 (2012): 43 – 63.

 

*Francisco E. Campos Ortiz es Responsable de Proyectos Especiales y miembro del Programa de Jóvenes del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales (Comexi). Asistente de investigación del Dr. Gustavo Vega Cánovas, investigador del Centro de Estudios Internacionales de El Colegio de México. proyectos@consejomexicano.org

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