Sobre el sistema de partidos de Chile: una introducción para entender la situación actual

02/12/13

Ana Luisa Hernández

El siguiente texto es un fragmento del trabajo que hice para titularme como Licenciada en Ciencia Política y Relaciones Internacionales.  El tema era las condiciones para la emergencia de un gobierno populista en América Latina y seguramente el texto completo está disponible en la biblioteca del CIDE.  Para poder explicar la emergencia populista, también fue necesario describir bajo qué condiciones no aparece, y Chile cumple con dichas características.  Es un país con identidades político-ideológicas muy definidas, y en donde prácticamente la población se divide en izquierda-centro-derecha.  Por tal motivo, la formación de coaliciones y la segunda vuelta cobran mucho sentido.  Aún cuando se escribió hace ya algunos años, me parece una buena introducción para entender las situación actual en materia electoral en Chile, espero que el lector comparta mi opinión.

4.3. Chile: Equilibrio Multipartidista

En los inicios de su vida independiente, la escena política chilena se caracterizó por una alternancia entre periodos de anarquía y dictadura debido a la polarización ideológica, regional e incluso personal entre las diferentes elites. La guerra de 1837-38 generó un héroe nacional: el General Manuel Bulnes, quien se rehusó a gobernar autocráticamente y pasó de ser un líder militar a un gobernante civil. Esto promovió el desarrollo de una clase política comprometida con el credo liberal. La dependencia del comercio exterior de la economía chilena permitió el desarrollo del Estado a pesar de las presiones económicas internas.

No obstante, el activismo gubernamental rápidamente provocó el descontento de grupos como la Iglesia, los terratenientes y algunos intereses particulares. Así, se formó el primer partido político chileno: el Partido Conservador, el cual estaba comprometido a preservar el orden tradicional y defender los valores e intereses de la Iglesia. Para 1959, esta facción ya tenía un contrapeso: el Partido Radical, quien representaba los intereses anticlericales y mineros, y clamaban por la secularización, la descentralización, la expansión del sufragio y la democratización. La vigencia de las libertades civiles y la madurez de esta sociedad favorecieron su aparición. No obstante, fue el bando conservador quien dominó hasta la última década del siglo cuando se pasó al gobierno parlamentario.

Debido a la democratización, surgieron partidos fuera del sistema legislativo. Además, la creciente población urbana y el auge de la producción de nitrógeno crearon una nueva clase trabajadora. Éstos encontraron una forma de expresión en los nuevos partidos políticos, particularmente en el Radical. Sin embargo, hacia la década de 1920 cayó el comercio de nitratos ocasionando trastornos políticos. Los presidentes no fueron capaces de soportar la presión. En consecuencia, una década después surge formalmente la izquierda, lo cual llevó a la polarización del sistema de partidos sin que uno fuera dominante sobre los otros. La división fue articulada por partidos fuertes e institucionalizados que funcionaban dentro de la estructura presidencial. La polarización tampoco permitió el surgimiento de partidos políticos multiclase al estilo de la APRA peruana.

La política se convirtió así en un deporte nacional. Los partidos estaban tan arraigados en la sociedad que los chilenos hablaban en términos de subculturas radicales, cristiano-demócrata o comunista. Entre el partido Radical, el Socialista y la derecha, se repartían al electorado en partes más o menos iguales. Para aminorar los efectos de la polarización y permitir el funcionamiento del Estado, fue necesario recurrir a la formación de coaliciones entre los partidos. Existía una coalición de centro-izquierda entre los partidos radical, socialista y comunista. A su vez, había una alianza de facto entre los radicales, la derecha, las clases medias y altas. La división del electorado en tres partes es apreciable en la gráfica de resultados electorales por bloques ideológicos.

En 1953, llega al poder el líder populista Carlos Ibáñez, al ser ubicado como un candidato por encima de la “partidocracia” con su partido Agrario Laborista (PAL) consiguió el apoyo del partido Democrático Nacional (PADENA), el partido Demócrata, además de los socialistas. Pero a los dos años de su gobierno se enfrentó a problemas económicos y los socialistas abandonaron la coalición. Al ser incapaz de gobernar sin apoyo partidario, rápidamente cambio sus acciones hacia una política de austeridad. Al terminar este periodo, la situación regresa a la polarización entre tres bandos. En la derecha se sitúan los partidos conservador y liberal, hacia la izquierda el comunista y el socialista, mientras en el centro el radicalismo que posteriormente fue reemplazado por los demócratas cristianos. Estas tres tendencias también son apreciables de la siguiente forma.

Empero, entre 1960 y 1970 se comenzaron a rechazar las grandes alianzas multipartidistas y las fórmulas sociopolíticas conciliadoras. Nuevamente se regresó a la extrema polarización del sistema de partidos y a la tensión entre ellos. El punto máximo de esta situación se dio cuando Salvador Allende ganó la elección con el 37% de la votación –frente al 35% de su opositor Tomic. Luego del pacto que aseguraba el respeto al congreso, la democracia cristiana decidió apoyar a Allende. No obstante, el nuevo presidente radicaliza sus propuestas, lo cual desencadenó el golpe de Estado de 1973 y el subsiguiente régimen de Augusto Pinochet.

La dictadura sentía una profunda antipatía por los partidos políticos, ya que los culpaba de la inestabilidad económica y social de inicios de la década de 1970. Aun así, los partidos sobrevivieron. Durante la primera década del régimen, los partidos de centro-izquierda estaban severamente divididos. Esto se debió a disputas históricas entre ellos, el carácter del régimen militar y la experiencia de represión y exilio –principalmente para la izquierda.

Sin embargo, la situación de la derecha tampoco era favorable. Debido a la antipatía de la dictadura por los partidos, la derecha tradicional fue ampliamente marginada del régimen. Algunos individuos prominentes obtuvieron posiciones, pero su orientación ideológica era muy similar a la de la cúpula militar. En la década de 1980, los socialistas progresistas y el ala liberal del partido demócrata cristiano se coalicionan en la posición centro-izquierda, formando la “Concertación de Partidos por la Democracia”. Por el lado de la derecha, estaban el Partido Nacional (PN) y la Unión Democrática Independiente (UDI).

En 1989 se convocó a un referéndum en donde el resultado deslegitima la posición de Pinochet. Esto se logró gracias a la “Concentración de Partidos por la Democracia.” De hecho, la fortaleza apabullante del régimen militar, y su determinación de defender la Constitución y sus procedimientos de transición gradualmente llevaron al CPPD a concluir que el plebiscito era el mejor medio para derrotar al régimen. Así que abandonaron la estrategia de la movilización social iniciada en 1983 y la reemplazaron por una electoral. Esto tuvo, el efecto paradójico y no intencionado de unificar a la oposición, ya que votar en contra de Pinochet era el punto en común más claro. La victoria en el plebiscito abrió el camino a unas elecciones eventuales y les dio poder de negociación en una seria de modestas reformas constitucionales. La más importante fue levantar la prohibición de los partidos marxistas; aumentar el número de senadores electos; aumentar el número de civiles en el Consejo de Seguridad Nacional, además de ir reduciendo sus poderes; e introducir mayor flexibilidad en el proceso de enmiendas.

El siguiente objetivo, las elecciones de 1989, constituyeron un obstáculo estratégico, ya que había diferencias respecto a la distribución de poder en la coalición, el nombramiento de candidatos, y la elaboración de un programa de gobierno –los cuales ahora debían ser confrontados más directamente. Empero, la fortaleza del régimen y el fuerte resultado de Pinochet en el plebiscito (43%) mantuvo la urgencia de preservar un frente unido y fortaleció la posición de los moderados. Al obtener sólo reformas limitadas, el CPPD ayudó a consolidar las características de base de la Constitución de 1980 y por ende, restringió sus propias opciones estratégicas. Mientras tanto, al forzar a la oposición de adherirse a sus procedimientos y tiempos de transición, el régimen pudo efectuar la segunda fase de transformaciones estructurales. Estos cambios, combinados con una serie de leyes designadas a institucionalizar el modelo económico neoliberal, hizo de la transición al poder civil algo estable. Aun cuando las elecciones de 1989 fueron ganadas por la CPPD, la derecha tuvo su actuación electoral más fuerte en más de cuatro décadas. La relativa coherencia que la derecha ha mostrado es inconsistente con su desempeño previo al golpe de 1973. El resultado recibió ayuda por la ley electoral binomial y la existencia de senadores designados. No obstante, esta situación hizo emerger a la derecha como un actor impulsor en cualquier esfuerzo por alterar o preservar el proyecto del régimen militar.

Así, se mantiene una diferenciación ideológica, que en algunos momentos ha desembocado en conflictos propios de polarización ideológica, en el sistema de partidos chileno a lo largo del siglo XX. La situación se apreció en los resultados de volatilidad ajustada de bloque y en el índice de polarización. También el número efectivo de partidos mostró la característica multipartidista del sistema chileno. Esta situación lo hace el mejor ejemplo latinoamericano de sistema multipartidista en equilibrio. Los partidos políticos pueden formar coaliciones, pero mantienen su identidad ideológica intacta. La definición ideológica de los componentes del sistema, hace que las alternativas que aparezcan deban adoptar una posición definida.

La extrema polarización creo desprestigio en los partidos políticos en un momento de la historia chilena y surgió una alternativa populista. Sin embargo, su duración fue muy corta debido a que las identidades ideológicas ya estaban muy arraigadas en ese momento y fue imposible que el gobierno populista se mantuviera sin apoyo partidario. De esta forma, Chile representa un escenario donde la probabilidad de emergencia populista es muy baja. Cuando surge un gobernante populista exitoso, éste es vulnerable a la fortaleza de las corrientes ideológicas.

América, América Latina, Ana Luisa Hernández, Chile, Elecciones 2013

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2 comentarios en “Sobre el sistema de partidos de Chile: una introducción para entender la situación actual

  1. PJCOMEXI: Los felicito por la nueva imagen del sitio.
    Con respecto al cambio de gobierno en Chile, les comparto también el texto que escribí en coautoría con Gerard soler, para Foreign Affairs Latinoamérica en noviembre pasado. Lo encuentran aquí: http://revistafal.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1690:chile-a-las-puertas-de-un-nuevo-ciclo&catid=156:portada-1&Itemid=490
    Saludos,
    Alejandro Ramos
    Asociado ordinario del COMEXI

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