La cooperación regional estratégica para el crecimiento y el desarrollo como punto clave de la política exterior mexicana. El caso de México y los países BEATS

Diálogo con los Jóvenes es un espacio quincenal en el que los jóvenes interesados en los temas internacionales pueden compartirnos sus experiencias y reflexiones.

 

27/04/13

Jessica Ibarra Castro* y Cintia Rivera Macías**

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Según datos de PROMEXICO, nuestro país ocupa la posición 53 a nivel mundial para hacer negocios, por encima de los BRICs y liderando a los TIMBIs, razón por la cual puede resultar de gran atractivo para el comercio y para inversiones en todo el mundo. Sin embargo, esto está condicionado al incremento de esfuerzos en materia de diversificación económica y de esquemas de cooperación más amplios orientados al crecimiento, desarrollo y a la promoción de México.

La oportunidad de intensificar las relaciones diplomáticas, comerciales y culturales con potencias regionales como los países BEATS (Brasil, Emiratos Árabes Unidos, Australia, Taiwán y Sudáfrica) representa una gran oportunidad para proyectar la imagen de México en el exterior como potencia emergente con sólidas relaciones bilaterales y con mayor acceso a mercados regionales que desemboque en la percepción del país como un actor global.

La diversificación de las relaciones exteriores de México y la ampliación de cooperación en temas relevantes de la agenda nacional podrían contribuir al éxito en la implementación de las reformas que impulsa la actual administración, tales como aquellas relacionadas con el ámbito educativo, laboral, energético, fiscal y de las telecomunicaciones; asuntos que tienen mayores posibilidades de ser discutidos en reuniones y negociaciones entre países emergentes con intereses comunes que en los principales foros de cooperación internacional, donde predomina la agenda de los países desarrollados.

Además, cabe señalar la tendencia actual hacia la cooperación regional y extrarregional, incluso por los mismos países desarrollados. Prueba de ello es la iniciativa de los Estados Unidos de crear un tratado comercial con la Unión Europea, así como su inserción al TPP para tener mayor acceso a Asia-Pacífico. Ambos casos son ejemplos de las prioridades en la política exterior del país más influyente del mundo en aras de conservar dicho status, prioridades que en su segundo mandato, Barack Obama ha colocado por encima de los esquemas de cooperación delineados por la ONU, el G-20 y la OMC.

Más allá de las oportunidades de cooperación que un país como México pudiese encontrar en el marco del G-20, con los países BRICS, o en nuevos grupos como el TIMBI (Turquía, India, México, Brasil e Indonesia) o MIST (México, Indonesia, Corea del Sur y Turquía), con motivaciones fundamentalmente financieras, cabe la pena destacar el acrónimo BEATS (Brasil, Emiratos Árabes Unidos, Australia, Taiwán y Sudáfrica), conjunto de países que en su mayoría tienen la característica común de ser potencias regionales en el ámbito político y económico: Brasil en América del Sur, Emiratos Árabes Unidos en la región de Medio Oriente, Australia en Oceanía, Taiwán en Asia y Sudáfrica en el continente africano.

Es preciso establecer buenas relaciones bilaterales con los países emergentes más destacados actualmente

Actualmente, México cuenta con tratados generales con estos países que, además del establecimiento formal de vínculos diplomáticos, posibilitan la cooperación tecnológica e industrial.

Por ejemplo, México adoptó con Brasil el Convenio Básico de Cooperación Científica y Técnica en 1974 y el Acuerdo básico de Cooperación Industrial en 1978. Con Australia el Acuerdo básico de Cooperación Científica en 1981 y el Acuerdo para la Promoción y Protección Recíproca de las Inversiones en 2005. Con Sudáfrica el Convenio de Cooperación Científica y Tecnológica en 2011.

Además, México firmó también con estos países acuerdos de asistencia mutua en temas penales y fiscales durante la década pasada, pero por otra parte, aún no cuenta con tratados bilaterales con Emiratos Árabes Unidos ni con Taiwán.

De cualquier manera nuestro país no ha entablado negociaciones sobre un tratado de libre comercio con ninguno de los países BEATS. Esto no es indispensable para mejorar sus relaciones comerciales, pero sí es importante buscar un mayor acercamiento en reuniones bilaterales o en foros regionales con los países más destacados de las mismas y encontrar temas de interés común para coadyuvar el dinamismo y la proyección de nuestra economía y de nuestras relaciones exteriores. Aspectos que no sólo se orienten a los EE.UU. y a la Unión Europea, puesto estos actores ya no son el principal desafío de México, sino un mayor forjamiento del diálogo y de intercambio con potencias emergentes de todo el mundo.

Es preciso establecer buenas relaciones bilaterales con los países emergentes más destacados actualmente para dos fines: 1) Para lograr una primera forma de acercamiento a la regiones donde México no ejerce una política exterior activa; y 2) Para proyectar a México como una potencia regional tanto de América del Norte como de América Latina entre las demás regiones, especialmente Asia-Pacífico, pero sin olvidar al Medio Oriente ni a África como sucede frecuentemente.

La diplomacia comercial es la herramienta ideal para lograr estos objetivos y estas son los temas en los que México puede coincidir con los países BEATS, países que en general tienen buenos indicadores en el sector agrícola, energético, industrial y de servicios.

*BRASIL*

Las dos potencias latinoamericanas optan por una relación a distancia. Es en el marco de la alternancia mexicana y la desaceleración económica brasileña, que la oportunidad para dejar la desconfianza a un lado y tratar de relanzar una estrategia de cooperación, es hoy una posibilidad que vale la pena evaluar.

El problema principal, como lo menciona Juan Pablo Soriano, no es que exista una competencia entre Brasil y México […] sino que esa competencia impida a importantes sectores sociales en ambos países darse cuenta de que podrían beneficiarse enormemente de una relación más estrecha. Este estado de distancia bilateral al igual que la orientación diplomática y económica de México hacia el norte del continente, ha ocasionado dos efectos claros. El primero, es que tanto Brasil como otros países de la región ven a México como un extranjero, siendo clasificado como parte de América del Norte. Consecuentemente, su influencia en el cono sur se ve mermada por la exclusión de mecanismos de integración como el UNASUR y el Banco Central del Sur al igual que una pérdida de poder blando dentro de foros regionales. Como segunda consecuencia de esta desconfianza bilateral, es el hecho que Brasil ha logrado posicionarse como el líder indiscutible de la región, ejerciendo una clara influencia en la misma, lo que ha facilitado—junto con otros factores—su proyección internacional.

No obstante, cabe destacar que en materia diplomática ambos países se han visto involucrados en diversos episodios incómodos. Recordando las declaraciones de Lula Da Silva en 2010 excusándose del COP-16 debido a que, en palabras del ex mandatario brasileño, la conferencia “carecería de avances.” Esto fue un golpe duro para México—el evento se realizó en Cancún y era clave en materia de política exterior para el entonces presidente Caderón. El problema no termino ahí, ya que en la toma de protesta de la que se convertiría en la trigésimo sexta mandataria de Brasil, Dilma Rousseff, la representación mexicana se vio a cargo del embajador de México en Brasil y del Subsecretario para América Latina, puesto que tanto Calderón como la canciller Patricia Espinosa no estuvieron presentes en el evento, argumentando que la agenda gubernamental no permitía el viaje.

Bien es cierto que ambos países se han concentrado más en ganar el liderazgo de la región que en buscar una cooperación. Y esto se proyecta directamente en sus propuestas regionales. México ha optado por generar junto con Chile, Colombia y Perú, la Alianza del Pacifico, un mecanismo que planea revitalizar su presencia en Latinoamérica. Mientras tanto, Brasil apuesta por su iniciativa llamada Unión De Naciones Suramericanas (UNASUR)—donde México no figura como miembro. No obstante es importante destacar que amos estados han logrado concientizar en la necesidad de dejar a un lado su perspectiva de preferencias diferenciadas donde según explica Juan Gabriel Tokatlian, los intereses no son armónicos, pero tampoco antagónicos, para ser sustituidos por un perfil de preferencias similares.

Dejando un poco al lado el hecho de que Brasil como potencia emergente sea miembro del grupo de los BRICS, cabe mencionar que por si sólo, Brasil representa una gran oportunidad en materia de balance de poder en la región de América Latina así como en el ámbito económico y comercial. Es necesario para México retomar su posición de preeminencia, pero al mismo tiempo debe de ver a Brasil como su medio para llegar a retomar este lugar y no como un enemigo.

Para Brasil, México representa el acceso a uno de los mercados con en materia de geopolíticamente hablando, teniendo una gran influencia tanto en el caribe como en Centroamérica al igual que comparte frontera con la nación más poderoso del mundo: EUA. Para México, Brasil además de ser la novena potencia mundial, es el acceso a la mitad de la población de todo el Cono Sur. Brasilia ocupa el primer lugar regional en bio-combustibles con avances en energías renovables, claves para el sector energético mexicano. A su vez, con la reciente agenda política del presidente Peña, busca llevar a cabo una serie de reformas, entre las que figura el tema energético; sería de gran interés y provecho un acercamiento bilateral en este ámbito ya que Petrobras ha logrado situar a Brasil como una de las regiones petroleras más prometedoras del siglo XXI según Francisco Flores Macías y Aldo Musacchio.

Un acercamiento de relaciones es hasta cierto punto, inminente, puesto que el sistema global apuntala a una integración con tendencias regionales, siendo así toral tanto para México como para Brasil, ser líderes dentro de su bloque para con ello, ejercer su influencia en mecanismos de integración que faciliten su crecimiento económico ayudando a la consolidación de su hegemonía en el bloque y faciliten su proyección en el sistema internacional. La Pregunta es ¿hay suficiente espacio para dos hegemones latinoamericanos o la región sólo puede soportar un solo líder? ¿será posible crear una estrategia conjunta para Latinoamérica?

*EMIRATOS ÁRABES UNIDOS*

El considerable ingreso per cápita y el superávit comercial, así como la inversión que destina a la explotación petrolífera y a la política exterior en pro de la paz, la seguridad y el fomento a la ayuda humanitaria, le ha permitido a Emiratos Árabes Unidos destacar en la región de Oriente Medio. Estas son posturas y metas que México también considera vitales y asimismo resultan temas en los que podrían compartir sus experiencias e intereses.

El tema energético y de sustentabilidad fue primordial durante la administración de Felipe Calderón, misma en la que se mencionó sobre la necesidad de la generación, distribución y avance de energías alternativas accesibles para países en desarrollo. De igual forma, sobre la pertinencia de fortalecer la relación con los países miembros del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG).

Cabe destacar que Emiratos Árabes Unidos recibió la designación de la Ciudad de Masdar (primera en el mundo 100% libre de emisiones de carbono) como sede de la Agencia Internacional de Energía Renovable (IRENA, por sus siglas en inglés), cuyo objetivo es promover una rápida transición hacia el uso sustentable de energías renovables a escala mundial, por lo que podría ser un gran referente y aliado de México en su intención de continuar impulsando una agenda verde en el mundo.

Por otra parte, Emiratos Árabes Unidos, al igual que México, busca implementar una estrategia gubernamental eficaz en cuando a la promoción de las telecomunicaciones y la conectividad, así como del mejoramiento de la infraestructura pública para lograr consolidar una economía del conocimiento a través de la participación tanto del sector público como privado y de reglamentaciones más justas y transparentes.

Ante el avance en la relación bilateral en Noviembre de 2012 relacionado con la supresión de visas entre ambos países, cabe señalar que existen las condiciones para facilitar también el turismo, el intercambio académico y cultural entre México y los Emiratos Árabes Unidos.

*AUSTRALIA*

Hoy en día Australia es el socio comercial de México número 26 (con sólo 0.28% del comercio total de México en 2009) y a su vez México ocupa el sitio 30 para Australia.

Australia considera que podría construirse una productiva vinculación comercial y empresarial entre ambos países. Sin embargo, México postergó durante los últimos años la firma de un Tratado de Libre Comercio con este país argumentando falta de competitividad.

Australia ha invertido considerablemente en México en el sector minero (en el cual es líder exportador mundial) y en el de servicios financieros. Por ello, México debe aprovechar el Memorándum de Entendimiento México-Australia en materia de minería para incrementar la cooperación en este sector, promover inversiones mutuas y contar con la posibilidad de explorar terceros mercados.

Sin embargo, Australia explora también las posibilidades de penetrar al sector automotriz, al agroindustrial y al de las energías renovables. Estos son temas que podrían someterse a nuevas negociaciones puesto que son de gran relevancia para nuestro país y podría llegarse a acuerdos que beneficien a ambos países.

Las exportaciones de México a Australia no son de gran proporción pero son diversas: autopartes, equipo eléctrico y electrónico, bebidas, fertilizantes, productos farmacéuticos, plásticos y productos de hierro y acero. Sin embargo, de lograr un mayor acercamiento a este país y a la región de Asia Pacífico con el TPP – mismo al que apoyó Australia a México en su incorporación – y mediante foros regionales, nuestro país podría aumentar significativamente este tipo de exportaciones de gran valor agregado.

De los 10 socios comerciales más importantes de México, cinco son asiáticos: China, Japón, Corea del Sur, Taiwán y Malasia. México sólo tiene un Tratado de Libre Comercio (TLC) con Japón y este se centra básicamente el sector agropecuario. Sin embargo, importa más de lo que exporta en relación con la región Asia-Pacífico y Australia podría ser un buen socio para emprender un cambio. A propósito de esto, cabe señalar que México fue el mayor socio comercial de Australia en América Latina en el periodo 2011-12 y su comercio bilateral tuvo un valor de 3 mil millones de dólares.

La alta calidad de vida y un alto índice de desarrollo humano, así como su crecimiento económico sostenido, hacen de Australia un destino importante para las empresas mexicanas y para orientar el consumo. Comparte con México su cercana relación con Occidente, pero de igual forma el objetivo de contar con una estrategia ante el “Siglo de Asia”, que no esté encauzada únicamente hacia China sino hacia toda la región, en la cual busca ser un actor cada vez más proactivo, no sólo en cuestiones de asistencia sino de integración y cooperación económica.

*TAIWÁN*

Actualmente, México cuenta sólo con vínculos comerciales con Taiwán debido a su relación diplomática con China, ya que la controversia política dificulta la definición del status diplomático de la isla.

Sin embargo, México es el primer socio comercial de Taiwán en América Latina y tienen intercambio bilateral que asciende a los 6 mil millones de dólares.

Taiwán tiene inversiones importantes en México, principalmente en lo relacionado con las telecomunicaciones y en donde “existe gran oportunidad de cooperar juntos”, como ha señalado Amelia W. J. Day, Directora de la División de Comercio Bilateral de Taiwán.

Aunque por otro lado, el director general de la Oficina de Taipei en México, Isaac Tsai ha declarado que la falta de relaciones diplomáticas ha impedido que ambas naciones aprovechen al máximo su potencial económico al no contar con ningún tratado ni acuerdo formal.

De los 10 socios comerciales más importantes de México, cinco son asiáticos

Taiwán goza de una democracia sólida y de una economía altamente dinámica: sus reservas internacionales ascienden a 400 mil millones de dólares, ubicándolo en la 4ª posición a nivel mundial; también ocupa el 4º lugar de mejor clima de inversiones, 13º lugar en competitividad, 17º lugar de Volumen de Comercio Internacional y el 19º lugar en el ingreso per cápita a nivel mundial. Además ha sido clasificada por Freedom House como el país más libre de Asia, y en el aspecto social es el séptimo país del mundo en oportunidades digitales. Todos estos indicadores en los que busca destacar México y por tanto, de los países con los que debe buscar un mayor grado cooperación.

Taiwán ha pasado de ser una isla subdesarrollada, agrícola a una potencia económica que es líder en la producción de bienes de alta tecnología a través de la gestión económica eficaz y una fuerza de trabajo estable y su economía está orientada a la exportación. Esto hace de Taiwán un importante destino para el consumo interno de bienes primarios que produce considerablemente México, como el oro, la plata y el cobre, puesto que la minería es el primer eslabón de la cadena productiva de muchas industrias y actualmente la tendencia a nivel mundial es utilizar minerales para la creación de nuevas tecnologías.

*SUDÁFRICA*

Retomando el tema de los bloques y de la nueva tendencia de conglomerar a las nuevas promesas económicas en acrónimos, tenemos a los BRICS, en donde se encuentra Sudáfrica. Este último, no solo representa una puerta al muy olvidado continente Africano, sino que la economía del país es la más potente e importante de Africa, ya que acapara casi un 25% de todo el PIB de continente, y desempeña un papel importante en el desarrollo de la región la cual está considerada como una economía de renta media-alta por el Banco Mundial.

México debe reforzar su presencia en el continente y es gracias a los recientes procesos de democratización, que nuestro país podría no solo estrechar relaciones con Sudáfrica en el ámbito del comercio de materias primas—la minería en Sudáfrica ha sido el principal motor de su economía a nivel mundial— sino en el estrato diplomático, donde se puede hacer mucho en cuanto a cooperación para la creación de instituciones democráticas y modernización de procesos electorales.

México debe de posicionarse como socio relevante en la región Africana ya que durante los últimos años a presentado un gran avance en apertura política y crecimiento económico, lo que representaría una oportunidad para el sector manufacturero mexicano y las iniciativas de paz y democracia que forman parte de los pilares de la política exterior de nuestro país.

Es con lo anterior que se vislumbra la necesidad de generar una sinergia entre la diplomacia comercial y la política, la cuales en el caso mexicano son manejadas de manera divergente. México debe de diversificar su forma de relacionarse con el mundo. Ya que si bien una relación estrecha con el vecino del norte es esencial, también puede resultar contraproducente puesto que cualquier cambio estructural u económico en el sistema internacional que resulte perjudicial para E.E.U.U también afectará de manera proporcional a México. Por lo tanto, el desarrollo así como crecimiento sustentable del país puede ser logrado mediante el uso de la política exterior como herramienta estratégica en la diversificación integral; esto es, cualquier sector económico, político y cultural de México.

Ya que el desarrollo injiere en todo ámbito de un Estado, al generarlo se debe de pensar en una estrategia que al ser ejecutada involucre los sectores pertinentes. Es decir, debe de haber un diálogo constante entre estratos gubernamentales para que con ello todas las necesidades así como información empírica sea usada de manera tal, que ninguna secretaría o dependencia sea excluida de la toma de decisiones.

En fin, la búsqueda de una diversificación diplomática-comercial por parte de México es esencial para reducir su vulnerabilidad económica hacia Estados Unidos, pero sobretodo la ampliación de cooperación contribuye a proyectar una imagen de México como líder regional lo cual facilita, junto a su pometedor auge macroeconómico, la posibilidad de generar un acercamiento a zonas donde México no ha estrechado relaciones.

 

*Jessica Gabriela Ibarra Castro es egresada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México, Generación 2008-2012.  Ha fungido como pasante en el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales y como miembro del Consejo Consultivo de la Coordinación de Asuntos Internacionales del Partido Revolucionario Institucional.

**Cintia Rivera Macías es Licenciada en Relaciones internacionales por parte del Instituto Tecnológico de estudios Superiores de Monterey Campus Chihuahua. Cuenta con una especialidad en Relaciones Internacionales por parte de la University of British Columbia.  Ha fungido como pasante en la Sección Consular en la Embajada de México ante Bruselas y en el Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales.

La opinión expresada es exclusivamente del autor y no refleja la opinión institucional del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales o su Programa de Jóvenes

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