Irán: victoria del clérigo Hassan Rohani, ¿hacia una liberalizacion del país?

27/06/13

Mathilde Tisserand*

El pasado 15 de Junio de 2013 Hassan Rohani, único candidato a la presidencia islamí del ala moderada y religiosa, fue elegido Presidente de la República Islamista de Irán con 50,7% de los votos (en la primera vuelta). Siendo así, Rohani tomará posesión de sus funciones en Agosto del presente año y por un periodo de 4 años, claro está, con opción de reelección por otro mandato.

Las elecciones presidenciales, en las que participaron 7 candidatos, reunieron 72,7% de los electores, es decir 18,6 millones de iraníes sobre un total de 36,7 millones según el Ministerio del Interior.

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Hassan Rohani no sólo ganó gracias al apoyo del ala reformadora –por supuesto, grupo opositor del ala conservadora iraní- y del Movimiento Verde -creado en 2009 después de la reelección de Mahmoud Ahmadinejad, actual Presidente de la República Islamista de Irán-, sino también por el apoyo del ex Presidente Akbar Hachémi Rafsandjani (1989-1997).

Pues, su victoria simboliza el regreso del movimiento reformador en la escena política como demuestra un cierto rechazo a la coalición de clérigos conservadores y mandos de los Guardianes de la Revolución. En efecto, en los 8 últimos años, se manifestó el descontento y cansancio del pueblo iraní ante el actual gobierno.

Por si fuera poco, el país debe hacer frente a una amplia crisis económica – más de 30% de inflación, 25% de desempleo y una devaluación de la moneda local (el rial) en más de un 70%-; a un asolamiento del país por parte de Occidente frente al tema del uso y producción de armas nucleares; al embargo del petróleo desde 2012 por parte de Estados Unidos y de la Unión Europea; sanciones a los bancos; entre otros.
La situación ha empeorado de manera tal que los iraníes –en particular los jóvenes- han buscado salir de la crisis y aspirar por una liberalización de su país.

En palabras del propio Presidente electo en un mensaje leído en la televisión del Estado: “esta victoria es la de la inteligencia, la de la moderación, la del progreso (…) contra el extremismo.” Hassan Rohani no sólo confirmó su deseo de mejorar la situación del país sino también aumentar la confianza de Irán ante la comunidad internacional. Este cambio de política, que parece bien una apertura de la República Islamista de Irán, le vale el apodo de “diplomático sheikh”.

Rohani ha demostrado a lo largo de su carrera profesional tener las cualidades adecuadas para el puesto ya que es un experto en solución de conflictos. Ya ocupó numerosos altos puestos en la Defensa durante la guerra contra Iraq entre 1980-1988, convenció el Ayatolá Jameneí en 2003 de poner en pausa el programa de enriquecimiento de uranio iraní a fin de intentar negociar con Occidente. También fue el Secretario al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas de 1989 hasta 2005 y a la fecha, es el encargado de la representación de Irán en este mismo Consejo.

El próximo Presidente pretende así cambiar el programa de política internacional que ha venido siguiendo la República Islamista de Irán.
Asegura que prevalecerá la transparencia sobre el programa nuclear iraní a fin de demostrar que sus actividades respetan las reglas internacionales y que su programa no está hecho por razones militares como otros lo sostienen. Se dice listo para incrementar las negociaciones con el grupo de 5+1 (EE.UU, China, Rusia, Francia, RU, Alemania); pide a los EE.UU el reconocimiento de los “derechos de Irán” así como la eliminación de los sanciones por parte de la comunidad internacional, que son parte de las causas de la crisis del país; en cuanto al conflicto en Siria dijo que ninguna intervención exterior será aceptada ya que el destino de la actual guerra civil depende del pueblo sirio.

En el actual escenario parece ser que la República Islamista de Irán da señales de liberalización de su gobierno, especialmente por su voluntad de discutir y negociar con el Occidente; sin embargo existen dudas en cuanto al poder que sostiene al Ayatolá Jameneí. De hecho, en la jerarquía política del país, él es hombre más poderoso y tiene la última palabra en cualquier asunto. En consecuencia será difícil cambiar la posición de Irán sobre el tema nuclear viéndose comprometida su imagen en la escena internacional.

Ante esto, la comunidad internacional reaccionó positivamente a la victoria del clérigo Hassan Rohani. Por su parte EE.UU anunció que estaba listo a discutir el tema del programa nuclear con Irán para encontrar una solución diplomática que satisfaga las dudas de la comunidad internacional; la representante de UE, Catherine Ashton, se dijó “estoy firmemente comprometida a trabajar con los nuevos dirigentes iraníes”. Rusia expresó “su confianza en que el nuevo presidente trabajará para la prosperidad de Irán (…) y para el fortalecimiento” de las relaciones entre ambos países. Por el contrario, la Coalición Nacional de Siria llamó al nuevo Presidente a “rectificar las errores del presente gobierno” que había elegido apoyar el gobierno de Bashar Al-Assad. Israel ve pocas posibilidades de un cambio radical proveniente de Irán mientras que el Ayatolá controle totalmente la República iraní de acuerdo al Ministro de Defensa Yuval Steinitz.

Algunos diplomáticos de Occidente comparten estas dudas en cuanto al real poder del que Rohani dispondrá. Aunque haya trabajado y tenga el apoyo de Jameneí– cada candidato a la presidencial tiene que ser sostenido por el Ayatolá – solo podemos esperar a ver cuál influencia tendrá el Presidente electo para cumplir su programa y arreglar la crisis interna y exterior del país.

 

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