Calidad de Vida vs Esperanza de vida en América Latina

05/07/13

Kateri Salas*

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De acuerdo con datos proporcionados por la Organización Panamericana de la Salud, el promedio de esperanza de vida a nivel mundial alcanza los 64.3 años. Más aún, existe una interesante diferencia de casi tres años entre la esperanza vida de los hombres y las mujeres. Es decir, para los caballeros el promedio de esperanza de vida es de 62.7 años mientras que para las mujeres es de 66 años. Cuando se mira el caso de América Latina, desde 1900 la esperanza de vida ha incrementado de 29 años a 75 años para el 2010. Este gran aumento en el número de años que una persona vive, podría sugerir que la calidad de vida en la región ha mejorado significativamente.

Así como ha incrementado la esperanza de vida, se podría asumir que si las personas están viviendo más años entonces probablemente se tiene mejor salud y en general mejor estilo de vida. La esperanza de vida podría ser un resultado de la calidad de vida. No obstante, la calidad de vida no puede ser medida solamente por este único indicador: esperanza de vida o número de años que una persona pueda vivir. Es decir, la calidad de vida es un concepto más integral, y por ésta naturaleza, la calidad de vida debe ser medida por el acceso a la educación, a servicios de salud de calidad y al bienestar. En el caso de América Latina, ¿podría ser que el incremento en los años de esperanza de vida realmente signifique una mejor calidad de vida?

América Latina y el Caribe, en términos de ingreso, es la región más desigual del mundo, y éstas desigualdades características de la región persisten a lo interno y entre los países de la región. Esto genera en una situación de crisis y es así como estos países aún deben enfrentarse a importantes retos que afectan la calidad de vida y desafían la salud de la población. Las principales preocupaciones se centran en la inequidad en la distribución de la riqueza, el acceso a servicios de salud y educación, así como a un bienestar real. Los servicios de salud ofrecidos a personas mayores, que todavía son muy escasos, el incremento significativo en las enfermedades crónicas tales como la diabetes, los cambios importantes en la gastronomía local y la migración de las áreas rurales a las ciudades; son algunos de los factores que ahora afectan la calidad de vida de los latinoamericanos, pero no necesariamente la esperanza de vida.

Como parte de esta situación de cambio, en años recientes, se ha presentado un fenómeno que afecta la región y ocupa de los primeros puestos de causas de mortalidad en la región: el incremento en enfermedades crónicas. Si bien esta condición por sí misma no determina el número de años que una persona podrá vivir, si repercute en la manera en que la persona vivirá su vida. Un ejemplo de estas nuevas enfermedades crónicas es la Diabetes. De acuerdo con la Fundación Panamericana de Salud y Educación, esta enfermedad afecta a 20 millones de personas en América Latina. La diabetes está ligada a otras complicaciones que pueden desarrollarse en un paciente diabético tales como ceguera, amputación de extremidades, insuficiencia renal y discapacidad parcial o permanente.

Otro de los factores que afecta la calidad de vida de las personas actualmente es en el cambio en la dieta. Esto se debe en parte a los nuevos productos que se encuentran en los supermercados, y las consecuencias de adquirir una dieta diferente a la de la propia cultura pueden tener efectos negativos no deseados. Hay muchas cosas a tener en cuenta aquí, por ejemplo, ha habido un aumento en la producción de alimentos procesados ​​y la menor producción de productos naturales de primera calidad, como las verduras y frutas. Un aspecto diferente también podría ser que este cambio de dieta realmente ocurrió en no más de dos generaciones y en gran medida está vinculado a la apertura de los países a los mercados extranjeros y la globalización.

La migración es otro de los elementos clave, principalmente de personas que se trasladan de las afueras de las ciudades a la zona urbana. Las ciudades capitales en América Latina, que cuentan con altas densidades poblacionales, transforman rápidamente la vida de las personas a un estilo de vida más moderno que eventualmente puede ser traducido a estrés y mayor riesgo de contraer enfermedades cardiovasculares.Y esto es sin tener en cuenta el hecho de que en las grandes ciudades, que no fueron planificadas, el aire se encuentra contaminado como resultado de un alto número de fábricas y coches,.

América Latina ha estado pasando por grandes cambios en las últimas décadas como un proceso de adaptación a su rápido crecimiento demográfico, por ésta razón nuevas formas para mejorar la calidad de vida, y no sólo su duración, han comenzado a surgir. Estos cambios incluyen el regreso de algunas viejas prácticas que han demostrado, a través del tiempo, ser más adecuadas para las personas y para la sociedad. Algunas ciudades están ahora invirtiendo más tiempo y recursos en la planeación del espacio, de tal forma que puedan recibir a las nuevas familias que llegan diariamente de zonas rurales, así como de ciudades más pequeñas. La planeación también va hacia la construcción de transporte público, hospitales y escuelas. Otro ejemplo es la tendencia, cada vez más fuerte, del consumo de productos orgánicos, o la reconstrucción de parques y la importancia que ha adquirido la construcción de áreas verdes en las ciudades.

No hay duda de que la esperanza de vida en América Latina está aumentando, sin embargo examinando más a fondo, no parece existir una relación directa entre el incremento de los años de vida y la calidad de la misma. En algún punto en la historia se creía que se requería de un tratamiento demandante para tratar las infecciones, cuando después se descubrió que sólo se requería tener mayor higiene y lavarse las manos para prevenir un gran número de enfermedades. Tanto este ejemplo como el de consumir alimentos orgánicos y la restauración de áreas verdes, nos muestran que para poder mejorar la calidad de vida, tal y como se ha incrementado la esperanza de vida, muchas veces se necesita tan sólo regresar a esas prácticas que han probado funcionar a través de la historia, siempre y cuando no afecten a nuestra naturaleza. Todo esto, con especial atención a la creación de políticas con un enfoque integral que resalte la importancia del acceso a salud de calidad, educación y más oportunidades y lo más importante, recordar que las personas no sólo necesitan más años de vida, sino mejores vidas, que sean más felices y dignificadas.

 

*Kateri Salas es Directora de Operaciones para América Latina de World Youth Alliance, organización internacional con estatus consultivo especial ante las Naciones Unidas, la Organización de los Estados Americanos y la Unión Europea, entre otras instituciones.

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