Acciones Militares en contra del Programa Nuclear Iraní

30/01/13

Alcibiades Sánchez

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Source: learni.st via Learnist on Pinterest

En semanas recientes ha resurgido el debate sobre la posibilidad del uso de la fuerza en contra de Irán para evitar el desarrollo de capacidades nucleares con fines bélicos. Si bien la comunidad internacional ha concentrado sus esfuerzos en la vía diplomática y el uso de sanciones impuestas por el Consejo de Seguridad de la ONU, algunas voces (principalmente en Israel y Estados Unidos) no descartan la posibilidad de intervenir militarmente para acabar con esta controversia. Cabe destacar que en el contexto de las recientes elecciones en Israel, éste ha sido un tema central sobre la seguridad de ese Estado.

Cualquier operación quirúrgica para eliminar las instalaciones nucleares iraníes presenta enormes retos militares, así como consecuencias políticas y legales. El escenario iraní implica un importante número instalaciones esparcidas en a lo largo de varios cientos de kilómetros, así como algunas de ellas ubicadas cerca de ciudades.

Los precedentes de la destrucción de los reactores nucleares en Irak (1981) y Siria (2007) por parte de Israel significaron operaciones militares más sencillas ya que se trataban de reactores individuales en localidades remotas. El régimen iraní ha mantenido a las fuerzas militares en alerta máxima ante la posibilidad de un ataque sorpresa y se debe recordar que Irán cuenta con importantes capacidades militares, incluyendo misiles de corto alcance y baterías anti-aéreas que resguardan instalaciones clave.

Por otra parte, la dimensión política no debe ser sobreestimada, ya que, si bien la comunidad internacional expresa continuamente su preocupación la posible dimensión bélica del programa nuclear, Teherán cuenta con importantes aliados que han evitado que la presión sobre el régimen iraní sea mayor y sin lugar a duda han sido vocales en advertir sobre los peligros de un ataque en este contexto.

Existen asimismo consideraciones legales sobre el régimen del uso de la fuerza que imposibilitan justificar un ataque preventivo. La Carta de las Naciones Unidas contiene provisiones específicas sobre la prohibición del uso de la fuerza, exceptuando la legítima autodefensa o la determinación del Consejo de Seguridad de actuar para contrarrestar una amenaza a la paz y seguridad internacionales. La costumbre internacional reconoce que la autodefensa puede ser ejercida cuando existe una amenaza inminente, pero el caso iraní ciertamente no cumple con dicha condicionalidad. Adicionalmente, la gran mayoría de las instalaciones nucleares de Irán se encuentran bajo salvaguardas de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA), reconociendo en mayor o menor medida su carácter civil ante la comunidad internacional. Finalmente, la resolución del Consejo de Seguridad 1929 (2010) contiene disposiciones sobre la necesidad de que dicho órgano dictamine acciones futuras (tácitamente indicando el posible uso de la fuerza) en caso de que Irán no cumpliese con el contenido de la resolución.

Si bien algunos académicos y figuras políticas alrededor del mundo consideran que un ataque militar es la única respuesta disponible para la comunidad internacional tras haber agotado los demás recursos, parece que en los ámbitos anteriormente analizados, Irán encuentra un grado de protección mayor al esperado. Es ahora cuando los esfuerzos del OIEA y de las grandes potencias deben ser efectivos para evitar un nuevo conflicto en la ya volátil región del Medio Oriente.

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