Una nueva agenda de jóvenes en México

05/12/12

Israel Hernández Seguin*

Manifestación de los Indignados y Movimiento 15M, Recorrido desde la Plaza Cibeles hasta la Puerta del Sol. 15 de Octubre de 2011. Madrid, España.

Source: flickr.com via Maria Carolina on Pinterest

Desde que los movimientos de protesta e indignación en diferentes países del mundo en los últimos años tuvieron un claro protagonismo de jóvenes, se retomó en cierta medida el debate sobre el papel que este sector de la sociedad tiene o debería tener, así como la situación en la que se encuentra desde diversas perspectivas. Estoy convencido no sólo de que los jóvenes tienen un gran potencial de ser el poder de cambio en las sociedades, sino además de que deben ser los protagonistas del mismo. Sin embargo, dudo que al momento haya canales suficientes y adecuados para transformar las preocupaciones y necesidades de la juventud en acciones, ya que en el mejor de los casos su incidencia es fracturada.

Un breve retrato de la juventud en México y el mundo

Hoy existen en el mundo alrededor de 1 000 millones de jóvenes, lo cual representa un sexto de la población. Es, sin embargo, uno de los sectores más afectados por el desempleo, la falta de oportunidades, los conflictos armados, la pobreza, la criminalidad y las enfermedades como el VIH.

Casi 13 por ciento de la población de jóvenes que podrían estar trabajando en el mundo, no tiene empleo según las estimaciones más positivas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Eso representa 75 millones de jóvenes desempleados entre las edades de 15 y 24 años. Destaca que la situación sea peor en las economías desarrolladas en la actualidad. Añadamos el hecho de que una parte importante de los jóvenes que sí están empleados, se mantienen trabajando en labores de baja productividad e ingreso, o bien, bajo regímenes temporales.

Ya desde 2005 la ONU alertaba sobre la condición precaria de la juventud en el mundo: Más de 200 millones de jóvenes viviendo en extrema pobreza (con menos de un dólar al día), 130 millones sin educación y 10 millones viviendo con VIH, justo cuando se cumplían diez años del Programa Mundial de Acción por la Juventud para el Año 2000 adoptado por la Asamblea General en 1995. Dicha acción estaba claramente incompleta.

En México, la mitad de población tiene 26 años o menos de acuerdo al último Censo de Población y Vivienda. El nuestro, es un país predominantemente joven. Eso se puede leer como “un bono demográfico” favorable para el crecimiento económico. Pero no es así. El promedio de escolaridad es de 10 años. Es decir, la mayoría apenas concluye el primer año en la educación preparatoria. Menos de un cuarto de la población joven entre 25 y 29 años cuenta con educación superior.

A decir de los resultados que cada 3 años conocemos de la prueba PISA, estamos entre los peor preparados en el mundo, a pesar de tener acceso casi universal a las escuelas de educación básica. Los jóvenes en México saben leer y escribir (!), pero en el mundo actual serán los países que tengan los mejores resultados en razonamiento, innovación, generación de conocimiento y creación de tecnologías los que prosperarán. La juventud mexicana no está preparada para competir en ninguna de estas áreas: ocupamos el último lugar entre los países de la OCDE, el grupo de naciones más desarrolladas.

También hay en México más de 6 millones de jóvenes que no estudian y no trabajan (un tercio de la juventud mexicana), 50% tienen acceso a las drogas en las escuelas según datos de la SEP en 2009, 75 000 jóvenes y adolescentes trabajan para el crimen organizado. Sea acaso por ello que los jóvenes mexicanos están entre los menos optimistas sobre el futuro de su país según indica el estudio 2011 World Youths, en donde solamente fueron más pesimistas los españoles, los italianos y los griegos (!).

¿Qué es lo que preocupa a los103 jóvenes?

El desempleo, la inseguridad, la paternidad/maternidad temprana y la educación están entre las preocupaciones más importantes de la juventud en el mundo. La crisis mundial ha dejado sin empleo y sin esperanzas a muchos. Todos hemos oído de los movimientos en Nueva York, España y Grecia principalmente, que han denunciado lo que ven como una irrestricta protección a los grandes empresarios e intereses financieros con desvinculación de la sociedad que padece las políticas de ajuste y corrección.

En Chile las protestas estudiantes rompieron con varios años de una sociedad que prefirió mantenerse fuera de la política. En México, los jóvenes no confían en ninguna de las instituciones. Antes de las elecciones presidenciales en julio de este año, surgió una movilización que le dio vida al proceso electoral. Lástima que al final terminó desvirtuándose. Esto habla de que también hay una necesidad de la juventud de incidir en el sistema político que modela a la sociedad. Más que un movimiento “anti-sistema” o lo que algunos interpretan como los fracasos de la democracia, lo que se está pidiendo es una inclusión real a través de una agenda seria que mire hacia la juventud, muchas veces bautizada como el futuro de las naciones y pocas veces incluida de manera efectiva en la agenda pública.

Jóvenes como protagonistas del cambio

El Secretario de Educación Pública, José Ángel Córdova, al participar en una Conferencia sobre Liderazgo y Responsabilidad Social hizo un llamado para que la juventud cambie la mentalidad de los mexicanos por una “positiva, optimista y ganadora”. Ese es justamente el reto. Debemos trascender la agenda típica de la protesta, la manifestación y la crítica que típicamente ha acompañado a los jóvenes (y que lamento sea parte del espíritu de uno de los únicos programa de televisión en México que se anuncia “a favor del debate con la juventud”), a una agenda creativa, innovadora y transformadora.

Se requiere para ello, según lo veo, 2 cambios fundamentales: un cambio de ideología desde el gobierno y la sociedad, y un cambio en la manera de incidir desde los jóvenes. En el primero, debe dejarse atrás la época represiva, en la que se veía a los jóvenes como una amenaza o como factor de desorden. Y los jóvenes deben asumir un papel proactivo y emprendedor. Tenemos en México a auténticos triunfadores, jóvenes líderes que han impulsado proyectos de desarrollo social, debates políticos, apertura de espacios y que trabajan todos los días creando e innovando. Esta es la mejor manera de trascender la agenda joven y asumir el rol y la responsabilidad que tiene la juventud.

Esta agenda será parte de lo que el Programa de Jóvenes COMEXI buscará impulsar el próximo año a través de sus actividades, iniciativas y alianzas. Miraremos hacia una agenda pública y política que reconozca a los jóvenes como una de las partes más dinámicas de la sociedad civil. Para ello comenzaremos con poner énfasis en la concepción de la Responsabilidad Social: la responsabilidad hacia los demás. Buscaremos hablar sobre las alternativas para terminar con los ciclos inter-generacionales de pobreza, avanzar en el acceso a la información y las tecnologías de la comunicación, discutir sobre las vías para construir un sistema educativo renovado, impulsar las políticas serias de apoyo a los nuevos emprendedores, ver desde el punto de vista sociológico problemas como la drogadicción, la violencia juvenil o el pandillerismo, y permear el discurso de las libertades: sin matrimonios forzados, reclusión obligada a las fuerzas armadas, igualdad de género, tolerancia, etc.

Creemos que esta es una agenda más positiva, la de los jóvenes creadores, innovadores y transformadores de su realidad.

*Israel Hernández Seguin es líder del Programa de Jóvenes del COMEXI.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s