El País y la crisis del periodismo en papel

23/11/12

José Antonio Brambila

Portada de El País de 1989. Fuente: Uploaded by user via EL on Pinterest http://www.pinterest.com/pin/254734922643738023/

Entre el seis y el ocho de noviembre tuvo lugar una emblemática huelga en El País, el rotativo más importante de España y uno de los más prominentes en lengua hispana alrededor del mundo. El paro, que contó con el respaldo del 79 por ciento de los miembros del periódico, se hizo en protesta por el despido de 129 periodistas, muchos de ellos de destacada trayectoria internacional y que suman, en conjunto, una tercera parte de la plantilla.

Este hecho está enmarcado en dos fenómenos de dimensiones internacionales. Por una parte, la crisis económica global, suceso financiero que tuvo tremendas repercusiones en Estados Unidos y Europa. De forma particular, esta situación sumió a España en una de sus peores momentos en materia económica y financiera. En materia laboral, uno de cada cuatro españoles en condiciones de trabajo se encuentra en paro (en suma son cerca de seis millones). La industria periodística es, después de la construcción, una de las industrias más golpeadas, sobretodo, por la caída en picada de la inversión en publicidad.

Por otra, las transformaciones de fondo y forma que ha sufrido el periodismo con el arribo de internet, las redes sociales y el llamado periodismo ciudadano. Esto implica un cambio de modelo tanto en las empresas periodísticas cuanto en el perfil de periodistas. El arribo de las nuevas tecnologías ha significado una gran oportunidad para sectores sociales que se han beneficiado de un caudal de información instantáneo sin precedentes, pero también ha significado un enorme reto para el periodismo de papel. De hecho, lo que se pierde en los medios impresos no se gana en los medios digitales. De cada diez euros que se pierden en el impreso se gana uno en el digital.

El caso de El País

En los últimos dos años Promotora de Informaciones S.A. (mejor conocido comoGrupo PRISA), consorcio mediático que es dueño de El País y que tiene presencia en 22 países incluido México, sufrió una reestructuración importante como causa de una deuda que para el 2011 ascendía a 3 mil 300 millones de euros (La Vanguardia, 6 de febrero de 2011). En el caso concreto de El País, este año, 2012, se prevé que ingresará al rotativo 200 millones de euros menos que en 2007. Asimismo, los ingresos por concepto de publicidad también disminuyeron en un 65% en estos cinco años. Las previsiones para el siguiente año son igualmente desoladoras.

En este contexto, la directiva decidió tomar una drástica medida: Recortar al 30 por ciento de su plantilla (129 trabajadores) y rebajarle el sueldo hasta en un 15 por ciento al 70 por ciento restante.

Los afectados afirman que la principal causa de la crisis en el periódico español es producto de los onerosos sueldos que sus directivos han percibido en los últimos años. En una carta pública del Comité de Redacción del diario, se asegura que en plena crisis económica el presidente de esa casa editorial, Juan Luis Cebrián, cobró 13 millones de euros solamente en 2011. Sin demeritar esta y otras denuncias, es preciso afirmar que enfocarse solamente en los ingresos de los altos mandos del rotativo español implica dejar de lado la difícil situación que está atravesando el periodismo, y el periodismo de papel, específicamente, en España.

Crisis del periodismo de papel en España

Las medidas de ajuste que se tomaron en El País solamente son una de las muchas que se han tomado en los medios españoles, la mayoría por medio de ERES (Expediente de Regulación de Empleo), ajustes que funcionan de diferentes formas, ya sea como despidos privados o en grupo. Esta situación ha sido tan alarmante que incluso se ha llegado a la desaparición de algunos medios de comunicación.

Desde que arrancó la recesión en España, en 2008, 57 medios de comunicación han cerrado. Primero fue la prensa gratuita como Metro, que en menos de 10 años había alcanzado 1.8 millones de lectores en España convirtiéndose, así, en el quinto periódico más leído del país Ibérico. Luego también vino el cierre de otras publicaciones como la del periódico crítico Público, que dejó de salir en febrero de este año. Además, en este momento hay 23 medios de comunicación que están embarrancados en delicados procesos de regulación de empleo que, según algunos especialistas, “no es otra cosa que la antesala de la desaparición”.

Desde 2008, año en el que arrancó la crisis, 8.634 periodistas han perdido su empleo. Según datos de la Federación de Asociaciones de Prensa Española, durante el 2012 se han perdido 3.600. De estos, solamente Radio Televisión Valenciana aporta 1, 200 despidos, pues prescindió hace algunos meses del 70 por ciento de su plantilla.

Además, este fenómeno también ha significado el principio del fin de los medios locales. Pese a que en 2010 sumaban poco más de 130, hoy en día las publicaciones locales han disminuido drásticamente, de hecho, hay provincias que prácticamente se han quedado sin periódicos locales. En la provincia de Guadalajara, que tiene 85, 000 habitantes y está ubicada al nordeste de la comunidad autónoma de Castilla-La Mancha, dejaron de existir las publicaciones locales, pues la mayoría estaba ligada al negocio de la construcción, uno de los sectores más golpeados por la crisis económica en España.

Los efectos de la crisis del periodismo de papel

Finalmente, aunque se ha dicho una y otra vez que el periodismo de papel desaparecería, primero por el surgimiento de la radio, luego con el boom de la televisión, y en la actualidad por la irrupción de internet, hoy en día la situación es más preocupante pues, al menos en España, la prensa de papel se encuentra en una profunda crisis. Peor aún, porque los medios impresos siguen siendo los principales insumos informativos para los demás medios, sobre todo, en la manufactura de reportajes e investigaciones de fondo.

Más allá de la nostalgia por el sonido de las rotativas, la situación es alarmante porque esta crisis impacta profundamente en la calidad del debate público. Como es bien sabido, el emblemático diario El País, fundado en 1976, fue uno de los principales impulsores de la transición política española, pues en aquéllos momentos de cambio de régimen, la prensa independiente y ese periódico en particular fueron el lugar fundamental para el debate político. Ahora, ante la precaria situación que padece la prensa de papel, sería preciso dejar una pregunta en el tintero, pues si los medios impresos fueron relevantes en la transición, en qué magnitud se sentirá su ausencia o drástica disminución en una España democrática pero con una buena cantidad de desafíos enfrente. La situación es preocupante pues, como se suele afirmar, no hay democracia sin periodismo.

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