El Dilema Internacional de los Productores Nacionales

07/08/12

Mario Barron Pérez-Moreno

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De acuerdo con encargados de compras en los mercados populares de México, los precios actuales de la carne (de borrego y particularmente de pollo y de res) se han incrementado sustancialmente hasta en un 30% a lo largo de un año, mientras que la carne de cerdo ha variado en cuanto su precio en los primeros meses de 2012, provocando un golpe más a los bolsillos de la economía miles por no decir millones hogares mexicanos, lo que ya no es un encabezado alarmista de los diarios.

Es la verdad que actualmente enfrenta día a día cada habitante de nuestro país; sin embargo, no es intención en este artículo hablar de la crisis económica que se experimenta no sólo en México, sino más gravemente en otros más países del mundo, tampoco hacer un análisis comparativo que nos ayude a comprender éstos incrementos, además del alza de los costos en insumos.

Su objetivo es comprender más bien, una problemática que no ha sido debidamente analizada y que debería serlo, ya que es vital proteger plantas productivas en todos los sectores sensibles y complementarios de México, no desde una óptica “proteccionista”, valga la redundancia, sino estratégica a nivel nacional e internacional, por lo que sirve de ejemplo la industria cárnica, dentro del sector agroalimentario.

Impulso a las exportaciones

Consideremos primero qué tienen que ver los productores de carne mexicanos con el fomento a las exportaciones y la incidencia que deben tener las relaciones internacionales, a fin de que su debida promoción al exterior, se armonice con el logro de dividendos y adecuadas políticas de seguridad alimentaria.

Durante años, diferentes organismos comerciales y expertos del área económica, tanto del sector privado como del público, señalaron insistentemente la importancia que guardaba para las empresas, particularmente las pymes, así como para los productores mexicanos, el incursionar en mercados extranjeros.

Esta idea tomó fuerza particularmente a principios de la década de 1990, ya con la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (conocida como NAFTA por sus siglas en inglés) y con las políticas resultantes de apertura y liberalización comercial, mismas que tuvieron como efecto durante los primeros años de dicho acuerdo, un fuerte incremento en los niveles de comercio internacional del país.

Gracias a estudios, artículos académicos y corporativos e incluso a planteamientos y propuestas estructurales por parte de consultorías y firmas especialistas, este planteamiento tomó fuerza a grado tal, que fue incorporado dentro de las políticas económicas de competitividad y comercio exterior, bajo la hipótesis de que al tener una mayor competencia frente a empresas y productores extranjeros, los nacionales tendrían se verían forzados a producir más y mejor, y así, mantener un equilibrio de precios compitiendo con calidad y beneficiando a los consumidores.

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Fuente: SAGARPA

En este sentido, el paso siguiente o hasta simultáneo, era que los productores se lanzaran a la conquista de los mercados extranjeros, como Estados Unidos, Europa y hasta Japón, con el apoyo de un organismo encargado de apoyar y asesorar a empresas de diferentes ramos de producción, este fue Bancomext.

A partir de estos esfuerzos, empresas mexicanas efectivamente incrementaron su participación en mercados foráneos, sin embargo, expertos como Penélope Pacheco y Jorge Witker indicaron que atendiendo a los registros estadísticos, si bien México experimentó un repunte comercial sin precedentes, no ocurrió lo mismo con la economía, debido a la amplia apertura a la inversión extranjera directa (IED), altos niveles de importaciones, la fluctuación en el tipo de cambio de nuestra moneda, entre otros factores.

Comercio en grande, pero una economía que no despega

La apertura del comercio tanto industrial como agroalimentario, dio paso a un mayor dinamismo en las exportaciones de México, sin embargo el hecho de que las importaciones también aumentaron, dejó constantes déficits en la balanza comercial; además, gran parte de las exportaciones realizadas por nuestro país, son de empresas de origen extranjero y no de empresas nacionales, esto quiere decir que las ganancias obtenidas por dichas ventas no se quedan precisamente en el país.

Lo anterior, nos permite ver que la apertura comercial, desafortunadamente no se dio en los sectores donde México pudo ser más fuerte y competitivo; por otra parte, los productos nacionales no pueden competir con los productos extranjeros, y estos son desplazados fácilmente tanto en el mercado interno como en el mercado extranjero, esto también debido a falta de capacitación, porque no tuvieron asesoría adecuada, que les permitiese ser competitivos, lo que ahora es difícil corregir.

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Fuente: AMEG

El dilema de los productores mexicanos

En el caso de nuestros productores de carne, el ejemplo es muy actual, 50% del consumo total de carne en el estado de Jalisco es importado, a pesar de ser uno de los principales productores, ya que a falta de tecnología y plantas especializadas que cubran el déficit de oferta se han visto obligados a importar, y para muchos de ellos, la opción ha sido vender, pero no precisamente cortes, sino cabezas de alta calidad, las cuales enriquecen el ganado de otros países del medio oriente y de Asia, en tanto, los productores se quedan con ventas magras de carne. (Sin mencionar los estados que sufren de una agónica sequía)

En lugar de vender, posteriormente se tendrán que comprar importaciones de carne de los mismos ganados que ellos vendieron antes, a esto deben añadirse otros problemas actuales, como el poco crédito y apoyos; la situación hace urgente el establecimiento de verdaderas políticas públicas que valoren la producción de alimentos en México, y que originen una estrategia que evite convertir a nuestros productores en meros distribuidores; quizá es vital que los internacionalistas comprendamos mejor este escenario, a fin de lograr lazos verdaderos de promoción de oportunidades hacia el exterior, evitando atracción de desventajas al interior.

 

Mario Barron Pérez-Moreno es Gerente de Proyectos Estratégicos en Xinhua, la agencia informativa oficial de China.  Es también consultor en negocios con China y especialista en promoción turística para Asia

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