Conflicto saharaui y la explosión de la “Primavera árabe”

25/08/12

Raúl Gutiérrez Patiño

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Fuente: nodo50.org via Magdalena on Pinterest

“El cambio en la región árabe se deberá a un conflicto en el norte de África”.
-Fragmento del discurso del movimiento “Frente Polisario”, sucesor del Movimiento para la Liberación del Sahara, de finales de la década de 1960.

En agradecimiento a la Lic. Elízabeth Haro Rivera, Secretaria General de la Asociación Mexicana de Amistad con la República Árabe Saharaui (AMARAS), y al Sr. Andellah Abdelfatah, Primer Secretario de la Embajada de la República Saharaui Democrática en México, por su amable hospitalidad y valiosa información para la elaboración del presente análisis.

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Fuente: periodismosocialyeducativo.wordpress.com via Magdalena on Pinterest

Para entender mejor este conflicto, es necesario explicar que en el norte de África, se da una relación de modelos entre países en pares, es decir, modelos que encuentran similitudes y fuertes discrepancias entre ellos, en donde las sociedades son diferentes entre sí de acuerdo al tipo de región en donde habiten; por lo tanto, el factor social, juega un importante papel al momento de querer entender este conflicto en donde las diferencias sociales, han puesto el acento de violencia en torno al mismo, sin contar los constantes intervencionismos por parte de potencias extranjeras en su territorio. El objetivo del presente análisis, consiste en abordar la acción de México para establecer por medio de la vía diplomática, una solución que evite el resurgimiento de la fuerza armada como medio de solución al conflicto.

De acuerdo con una carta con fecha de 29 de enero de 2002, dirigida al Presidente del Consejo de Seguridad por el Secretario General Adjunto de Asuntos Jurídicos, el territorio del Sahara Occidental, es uno de los dieciséis territorios no autónomos bajo supervisión del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas, con el fin de eliminar el colonialismo.

El territorio de la República Saharaui, fue dominio español durante la segunda mitad del siglo XIX y su independencia fue planteada por la ONU en 1967; pero las disputas existentes entre países como Argelia, Marruecos y Mauritania por el territorio significaron un obstáculo relevante, por lo que el territorio sufrió conflictos e intervenciones extranjeras. Marruecos reclamó derechos sobre el territorio; sin embargo, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya emitió un dictamen por unanimidad el 16 de octubre de 1975 en el que:

Los materiales e información presentados al Tribunal muestran la existencia, en el momento de la colonización española, de vínculos jurídicos de vasallaje entre el Sultán de Marruecos y algunas de las tribus que viven en el territorio del Sáhara Occidental. Igualmente, muestran la existencia de derechos, incluidos derechos sobre la tierra, que constituyen vínculos jurídicos entre la entidad mauritana, tal como la entiende el Tribunal, y el territorio del Sáhara Occidental. De otro lado, la conclusión del Tribunal es que los materiales e información presentados a él no establecen ningún vínculo de soberanía territorial entre el territorio del Sahara Occidental y el reino de Marruecos o la entidad mauritana. Por tanto, el Tribunal concluye que no ha encontrado vínculos jurídicos de tal naturaleza que puedan afectar a la aplicación de la resolución 1514 (XV) de la Asamblea General a la descolonización del Sáhara Occidental y, en particular, al principio del autodeterminación a través de la libre y genuina expresión de la voluntad de los pueblos del territorio.

Cuando España abandonó el territorio, se acordó que el territorio fuera responsabilidad de Mauritania y Marruecos. Actualmente, el territorio está ocupado casi en su totalidad por Marruecos, aunque la soberanía marroquí no es reconocida por Naciones Unidas, ni por ningún otro país, de acuerdo al Report of the Secretary-General on the situation concerning Western Sahara. La República Árabe Saharaui Democrática, administra la región que no se encuentra controlada por Marruecos, el cual, denomina al territorio como sus Provincias Meridionales. Por otro lado, Mauritania ocupa la ciudad sureña de La Güera. Esta división territorial, se estableció el 14 de noviembre de 1975.

Esta región, ha sufrido de manera reiterada las ambiciones de las potencias colonialistas por su ubicación geopolítica, para controlar el norte de África; por lo que otorgarle autonomía resultaba sumamente costoso, por ejemplo, durante la dictadura del General Francisco Franco, no se aceptó la resolución 1514 de las Naciones Unidas referente a la autodeterminación de los pueblos para el Sahara Occidental, por la mal interpretación de debilidad del gobierno de España respecto a sus colonias, lo que trajo como consecuencia una manifestación contra el gobierno español, en donde se demandaron igualdad en torno a las condiciones sociales con el objetivo de gestionar un Estado independiente.

En la República Árabe Saharaui Democrática, a consecuencia del intervencionismo y a la ambición por parte de las potencias extranjeras, se detonó el movimiento de la primavera árabe mucho antes de que ocurriera en Túnez, la cual, fue el resultado de los excesos del poder de las dictaduras árabes; por lo tanto, podemos ver que este evento fue la gota que derramó el vaso ante una serie de sucesos que se vienen presentando desde el siglo XIX.

Actualmente, el territorio del Sáhara Occidental está dividido por un muro de más de 2.000 km de largo que divide de norte a sur el territorio del Sahara Occidental. Dicho muro se encuentra vigilado por elementos del ejército marroquí y está rodeado por un extenso campo de millones de minas antipersonales. La zona al oeste del muro se encuentra ocupada militarmente por Marruecos, mientras que la zona al este del muro es el territorio administrado por el Frente Polisario, sobre el que ejerce su soberanía la República Saharaui. En la zona hay un alto al fuego vigilado por la Misión de Naciones Unidas para el referendo en el Sahara Occidental, MINURSO, organismo establecido por el Consejo de Seguridad de la ONU el 29 de abril de 1991. La importancia de este conflicto, pone su énfasis a la situación de las personas que se encuentran viviendo en campos de refugiados, por el constante peligro de la zona, lo que ha llamado poderosamente la atención de la Sociedad Internacional durante las últimas dos décadas.

Como se mencionó anteriormente, en este conflicto se pueden apreciar intereses de potencias extranjeras, que no necesariamente jugaron un rol colonialista en el norte de África, ni con objetivos expansionistas, por ejemplo, existe el argumento de que cuando Estados Unidos, volteo la mirada hacia esta región, el gobierno norteamericano, decidió dar muerte al General Carrero Blanco en 1974, quien fue Presidente del Consejo de Ministros de España durante la dictadura de Francisco Franco, lo que se especula fue una estrategia de Henry Kissinger para controlar el norte de África a través del movimiento separatista español, ETA. Asimismo, existe la afirmación de que a través de este conflicto Marruecos, quiso solucionar sus problemas internos hacia el exterior durante el reinado de Hassan II, quien contaba con poca aprobación por parte de su población debido a los excesos con los que se manejaba; por lo que encontró en la defensa del nacionalismo en el territorio, un importante elemento de legitimidad y sobre todo de “eficacia” por parte de su gobierno.

En cuanto a las relaciones con México se refiere, este reconoció a la República Saharaui como nación en 1979 y de acuerdo con una nota publicada por el diario La Jornada, en el 2008 La República Saharaui, realizó un intenso cabildeo en América Latina para conseguir el respaldo de la región a su posición sobre la solución pacífica al conflicto, debido a la participación de México como miembro no permanente del Consejo de Seguridad en el periodo 2009-2010. Las cuatro rondas de negociaciones que se celebraron en Manhasset, Nueva York, se estancaron. Marruecos insiste en un proyecto de autonomía que excluye la autodeterminación. La República Saharaui insiste en el referendo, la autodeterminación y ofrece a Rabat la prioridad en todos los convenios de explotación de recursos naturales, principalmente fosfatos y pesca, actualmente bajo ocupación del reino alauí. Estados Unidos, España y Francia apoyan la postura marroquí.

Si la relación que existe entre México y La República Saharui, es llevada por los fines correctos, puede diversificar su cooperación más allá del ámbito diplomático y que ambos países sean prioritarios entre si dentro de sus respectivas agendas en sus respectivas regiones. Para la República Saharaui, México significa un importante referente para lograr un mayor apoyo a la solución del conflicto por sus principios normativos de política exterior, los cuales de acuerdo a la literalidad de la norma, propiciarían la participación de México en cuanto a la solución del mismo.

Para México la República Saharaui significa un importante punto de entrada en África debido, entre otras cosas, al hecho de que se trata de la única nación árabe hispano parlante, la cual, puede ayudar a posicionarse dentro del concierto africano y que cada vez tenga un papel más relevante en este continente, lo que ayudaría a diversificar sus intereses económicos. En cuanto al ámbito diplomático se refiere, México cuenta con poca presencia en el continente africano con el argumento de que no hay una cantidad suficiente de mexicanos viviendo en esta región; sin embargo, África está teniendo un crecimiento cada vez más importante, lo que ha sido visto por otros países latinoamericanos como es el caso de Brasil, como prueba de ello, las embajadas mexicanas se encuentran limitadas a circunscripciones que dejan de lado a importantes países. Por mencionar un caso, la Embajada en Sudáfrica, funciona de forma concurrente para Angola, Botswana, Lesotho, Madagascar, Malawi, Mauricio, Mozambique, Namibia, Swazilandia, Zambia y Zimbabwe. En cuanto a la solución de conflictos se refiere, México argumenta que incrementar su presencia en la región es inviable por la falta de recursos humanos y materiales; por lo que ha dejado de lado su participación para garantizar la paz y la estabilidad en esta región, fuerte contradicción con la búsqueda de la paz y seguridad internacionales plasmados en el artículo 89 Fracción X de la Constitución.

Cabe mencionar que los principios normativos de política exterior referentes a la solución pacífica de controversias, igualdad jurídica entre los Estados y la libre autodeterminación de los pueblos, juegan un papel importante para que el Estado Mexicano pueda mostrar una actitud mucho más solida y determinante frente a la escalada en el conflicto, ya que actualmente se contempla la solución definitiva del mismo por medio del regreso al uso de la fuerza, debido a que las negociaciones encaminadas a la solución pacífica de controversias, no han resultado satisfactorias e incluso han aletargado el proceso para dar fin a una de las erupciones de violencia más imponentes en el Magreb.

Raúl Gutiérrez Patiño es Asesor en la Vice-coordinación de Política Exterior y Asuntos Internacionales del GPPAN en el Senado de la República.  Es Licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad Iberoamericana; estudiante de la Licenciatura en Derecho por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México-SUA; Maestro en Corrupción y Estado de Derecho por la Universidad de Salamanca, España

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