Hollande después de las fronteras

11/05/12 14:18

Juan Salvador Gómez Cruces

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Para algunos era un resultado anunciado. Desde que se formalizaron las candidaturas, el candidato socialista, Francois Hollande se había mostrado muy por encima del presidente Nicolás Sarkozy. En un intento desesperado por cerrar la brecha con Hollande, el presidente Sarkozy buscó atraer votos de la ultra-derecha, adoptando un discurso xenófobo y refiriéndose al tema migratorio de manera recurrente. Sin embargo, ese discurso es redituable hasta cierto límite, y seguramente para los propios partidarios de la Unión por un Movimiento Popular (UMP) resultaba inaceptable e indefendible la postura del presidente. Al final, la brecha se cerró, pero no lo suficiente para que Sarkozy lograra la reelección[1].

Existen pocos países, cuyas elecciones tendrán impacto más allá de sus fronteras nacionales. En cada elección presidencial en los Estados Unidos, el mundo se detiene a mirar, pues el gobierno de un demócrata o un republicano determinará un estilo de conducción de la política exterior, alrededor de la cual, el resto de los países habrán de acoplarse. Francia es otro ejemplo en el que la elección de un gobierno nacional, tiene implicaciones para ciudadanos de otras nacionalidades. Esto explica por qué la segunda vuelta presidencial francesa del pasado domingo, capturó los reflectores en todo el mundo.

Los comicios franceses han dejado varias lecciones. El crecimiento de las fuerzas políticas extremas en la tierra de la ‘liberté, equalité e fraternité’, debe prender los focos rojos sobre el resurgimiento de ideologías que se pensaban superadas. Para los mexicanos la lección podría ser la necesidad de tener una opción partidista de izquierda que sea moderna, liberal e internacionalista como la que representa Hollande y que no parece factible en el corto plazo. Más allá de estas lecciones, es importante resaltar los mensajes que Hollande lanzó hacia fuera de Francia y aquellos que se hicieron llegar, en particular desde Alemania.

A pesar de las complicaciones, la relación Alemania-Francia no pudo haber sido más estrecha que con el dúo centroderechista Merkel-Sarkozy. De modo que los últimos años en Europa, las grandes decisiones fueron impulsadas por Francia y Alemania casi sin oposición alguna. Seguramente para Merkel fue un duro golpe que su eterno aliado no alcanzara la reelección, por lo que no es fortuito, que ante la victoria de Hollande, la canciller alemana, Ángela Merkel, declarara que lo recibirá con los brazos abiertos en Berlín, no sin remarcar que el pacto fiscal (prácticamente impuesto por Francia y Alemania al resto de Europa) no es negociable[2].

Algunas horas antes desde la Plaza de la Bastilla, luego de su victoria en las urnas, Francois Hollande afirmaba que “en toda Europa el cambio está por venir”[3] y agregó que “Europa nos está mirando […] estoy seguro de que [el resultado] en muchos países europeos fue un alivio […] la idea de austeridad no puede ser una fatalidad. Y es ahora mi misión, dar a la construcción europea una dimensión de crecimiento, empleo y prosperidad en el corto plazo”[4]. Es claro que Hollande estaba enviando un mensaje a Berlín y a toda Europa de que no piensa dar continuidad a la postura de Sarkozy, y de que la relación franco-alemana se volverá más compleja de lo que venía siendo.

Durante la campaña, Hollande se comprometió a retirar las tropas francesas de Afganistán, lo que podría leerse como un mensaje del fin del ‘activismo militar’ que mantuvo Francia durante el gobierno de Sarkozy. Esta definición podríamos verla en los próximos días cuando Holllande, ya investido de presidente, asista el 18 de mayo a la cumbre de la OTAN en Chicago[5].

Será difícil que Francia dé un giro total, únicamente por el cambio del partido en el gobierno. Pero pareciera probable que Hollande comience a marcar diferencia con su antecesor en los temas que le sean más urgentes y en los que cuente con el ‘bono democrático’ que le ha otorgado la ciudadanía. Uno de esos temas, seguramente será la relación bilateral con Alemania, en particular por la divergencia de opinión sobre la política de austeridad. Es decir, si en algo cambiará el gobierno francés, será en ámbitos cuyas decisiones afectarán a ciudadanos que se encuentran más allá de las fronteras francesas, ya veremos cómo impacta este nuevo equilibrio de fuerzas europeas en la vida de griegos, españoles o portugueses.


[1] La diferencia entre uno y otro fue de 3%, teniendo Hollande el 51% y Sakozy el 48%.

[2] Europa recibe a Hollande a regañadientes http://internacional.elpais.com/internacional/2012/05/07/actualidad/1336385218_170930.html

[3] François Hollande. Le Site de la Transition http://francoishollande.fr/dossiers/merci-peuple-de-france-ici-rassemble-de-m-avoir-permis-d-etre-votre-president/

[4] ibídem

[5] ERLANGER, Steve. “Hollande Defeats Sarkozy in France” The New York Times, mayo 6 de 2012. http://www.nytimes.com/2012/05/07/world/europe/hollande-and-sarkozy-in-crucial-runoff-in-france.html?pagewanted=all

Juan Salvador Gómez Cruces es Analista de Asuntos Públicos en Pfizer México. Anteriormente se desempeñó como asesor en temas internacionales para el Partido Alternativa Socialdemócrata y como representante de ese mismo organismo político ante el Instituto Electoral del Estado de México. Correo electrónico de contacto: juansalvadorgc@gmail.com

La opinión expresada es exclusivamente del autor y no refleja la opinión institucional del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales o su Programa de Jóvenes

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