Comicios presidenciales en Rusia, ¿qué esperar?

12/03/12 11:06

Ricardo Aranda Girard

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Imagen obtenida del sitio de internet del periódico El Universal, de Venezuela

El 4 de marzo se llevó a cabo la primera ronda de los comicios presidenciales en Rusia. De acuerdo con información de la Comisión Central de Elecciones -difundida por distintos medios de comunicación-, los resultados preliminares apuntan a que el Primer Ministro Vladimir Putin será el ganador con más del 60% de las preferencias de los electores, lo que cancelaría la posibilidad de una segunda ronda electoral y lo llevaría a asumir por tercera vez la Presidencia del país.

Pese al triunfo de Putin, el escenario es muy diferente a aquel año 2000 en el cual ganó por primera vez las elecciones presidenciales, después de asumir interinamente el poder ante la renuncia del que fue primer Presidente de Rusia tras la disolución de la Unión Soviética, Boris Yeltsin. Las complicadas circunstancias del final de la década de 1990 en Rusia llevaron al electorado a encontrar en Putin la “opción estabilizadora” que buscaban. ¿Existen acaso similitudes entre aquel escenario y el actual?

Políticamente, a finales del siglo XX y principios del XXI, el entonces flamante Presidente Putin se enfrentó a una muy convulsionado Cáucaso, marcado por la violencia del terrorismo islámico y la inestabilidad que ponía en riesgo la situación de los líderes políticos de la región. Ante ello, asumió una implacable posición frente a los rebeldes de Chechenia para evitar el crecimiento de lo que ya se vislumbraba como un problema mayor para la frontera sur de Rusia. Esto le valió una gran popularidad que abonó a su reelección en el año 2004.

Los atentados terroristas de septiembre de 2001 en Estados Unidos, fomentaron la coincidencia entre las políticas antiterroristas de los presidentes Bush y Putin. Aunado a ello, la posterior intervención militar estadounidense y europea en Medio Oriente, “distrajo” los ojos de Occidente de Rusia y lo que ahí llevó a cabo la administración comandada por Putin para estabilizar a Rusia.

Económicamente, de acuerdo con Samuel Greene y Dimitri Trenin, de The Carnegie Endowment for International Peace, el inicio del siglo XXI marcó la “década de la certidumbre” en Rusia, debido principalmente al incremento en los precios del petróleo, gas y otras materias primas extraíbles. El producto interno bruto creció cada año a partir de 1999 y distintos sectores económicos vieron un desarrollo no experimentado desde la caída de la Unión Soviética. A pesar de las deficiencias de la economía rusa que a la postre fueron evidentes, esa certidumbre abonó a la estabilidad buscada con el gobierno de Putin.

Las condiciones políticas y económicas de la primera gestión de Putin como Presidente de Rusia propiciaron el logro de un objetivo explícito de Putin: el reposicionamiento del país como un actor regional y global relevante. Geopolíticamente, la extensión de Rusia y su disponibilidad de recursos la convierten en un país clave para las dinámicas de los continentes europeo y asiático, lo cual fue aprovechado en las iniciativas y las medidas adoptadas por Putin.

No obstante los aspectos en los que se alcanzó la anhelada estabilización, el desarrollo político interno se vio disminuido durante la presidencia de Putin. Esto se debió a la instauración de un control férreo sobre el Parlamento, los medios de comunicación, las organizaciones civiles y los partidos políticos de oposición. Algunos de los integrantes de dichos sectores se manifiestan hoy por resultados claros en las elecciones y critican el nuevo triunfo del llamado “hombre fuerte de Rusia”.

Así, hoy en día atendemos a un escenario claramente distinto al que prevalecía en las elecciones presidenciales del año 2000. Por un lado, se tienen los estragos de la crisis económico-financiera de 2008 que evidenció algunos de los defectos de la economía rusa. Por otro, se tienen las visibles manifestaciones de descontento de la sociedad civil contra Putin (a las que incluso se han adherido miembros del partido en el poder), ocurridas inicialmente por los resultados de las elecciones parlamentarias del año pasado. Esto necesariamente plantea interrogantes sobre la dirección que tendrá el tercer periodo de Vladimir Putin como Presidente de Rusia.


Ricardo Aranda Girard es actualmente Subdirector de Negociaciones de Medio Ambiente, Laboral y Compras del Sector Público en la Secretaría de Economía. Previamente fue Jefe de Departamento de Organismos Americanos en la misma dependencia y trabajó como Asesor del Diputado José Luis Espinosa Piña en la LX Legislatura del Congreso de la Unión. Correo electrónico de contacto: ricardo.aranda.girard@gmail.com

 

La opinión expresada es exclusivamente del autor y no refleja la opinión institucional del Consejo Mexicano de Asuntos Internacionales o su Programa de Jóvenes

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